Galicia se prepara para una avalancha de concursos de acreedores a final de año

La previsión es que crezcan un 136% este curso y se multipliquen por seis el que viene (1.800) – Los expertos piden adaptar la ley a una «realidad distinta» de la anterior crisis

No hay sector económico que no sufra de una forma u otra los embates de la pandemia del coronavirus. Los administradores concursales otean en el horizonte una profusión de concursos de acreedores en los juzgados que se irá produciendo conforme la crisis económica crezca en volumen y atrape a numerosas sociedades mercantiles sin capacidad de atender sus pagos. Dicha dinámica ya se habría iniciado si no fuera porque, entre las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno central para evitar males mayores a la economía, aunque sea de manera temporal, se encuentra la moratoria que permite a las empresas retrasar la presentación de un concurso de acreedores hasta finales de año. Si no fuera por esta medida, más de dos meses después de la declaración del estado de alarma, las firmas financieramente ahogadas ya se verían ante la obligación de recurrir a la antigua suspensión de pagos. Es una forma de dar aire a las empresas, sobre todo a las pymes y a los autónomos, para que traten de recuperarse en estos meses en que la actividad económica ha comenzado a reiniciarse.

De hecho, el Ministerio de Justicia prevé que los concursos de acreedores crezcan un 142% en el presente año y más de un 500% en el que viene respecto a 2019. De esta forma, de los 6.600 concursos presentados en España en 2019 se pasaría a más de 16.000 en 2020 y a cerca de 40.000 en 2021. De confirmarse estos datos estaríamos ante un récord absoluto de insolvencias empresariales en la historia reciente del país, solo comparable, aunque de lejos, con la crisis financiera de 2008 en la que se rozaron los 10.000 concursos anuales. Esta previsión se justifica por la muy severa contracción del Producto Interior Bruto (PIB) anticipada por el Banco de España -que se situaría entre el 9,5% y el 12,4% en 2020-y que supera con mucho el descenso del 3,8% registrado en el peor año de la anterior crisis (2009).

En lo que respecta a Galicia, de confirmarse dicha previsión, el número de concursos cerraría el año en más de 700 (+136%) y rozaría los 1.800 (+508%) en 2021, frente a los 296 alcanzados en el año 2019. «A pesar de que las cifras presentadas resultan abrumadoras, y dan una idea de la debacle empresarial que se avecina, el recurso al concurso de acreedores no comporta en sí mismo el peor síntoma de las empresas más afectadas a raíz de la crisis desatada por el coronavirus, sino que será el número de empresas que lo superen el que nos dará una verdadera dimensión de la tragedia y de sus consecuencias más reales en forma de incremento del desempleo y caída de renta«, precisa el abogado, economista, auditor de cuentas y administrador concursal, Ángel Andújar.

En el ámbito europeo, España es uno de los países en el que los empresarios recurren en menor medida al concurso de acreedores como solución a su situación de insolvencia. Así, Francia registra ocho veces más concursos que España e incluso Portugal, con 5.000 concursos declarados en 2019, se sitúa cerca de los niveles españoles con una economía equivalente a una sexta parte de la hispana.

«El problema, tal como nos enseñó la anterior crisis financiera, es la resolución de los propios concursos y por desgracia aquí el panorama tampoco es halagüeño, ya que a día de hoy y a pesar de los esfuerzos normativos encaminados a hacer del procedimiento concursal una herramienta efectiva para superar la insolvencia y no un depósito de cadáveres empresariales, solo el 8% de las empresas que acuden a ella salen con vida», argumenta Andújar.

«Desde luego que el recurso concursal no puede salvar a muchas de las empresas que acuden al mismo ya que la propia dinámica de la competencia, los cambios económicos, tecnológicos y sociales provocan una constante lucha por la supervivencia empresarial de la que siempre resultan víctimas, pero lo que sí debe facilitar es un contexto ágil, económico y resolutivo orientado a restaurar la viabilidad de la empresa y no a la mera satisfacción de los acreedores», añade.

Esta opinión es compartida por el presidente de los economistas gallegos y coruñeses, Miguel Vázquez Taín. «Desgraciadamente, la tendencia de concursos a la baja que teníamos antes de la irrupción del coronavirus se va a romper. Esperemos que las ayudas gubernamentales destinadas a garantizar la liquidez y la solvencia de las empresas minimicen el impacto. A pesar de ello, se prevé un importante aumento de concursos o actuaciones concursales. A mi juicio, tendríamos que dotarnos de mecanismos normativos que den respuestas a la nueva realidad que se avecina de forma ágil y flexible, apostando por los acuerdos de refinanciación y la solvencia», señala Taín. «Desde el Consejo General hemos solicitado al Gobierno que adapte determinados instrumentos de la normativa concursal para aportar las mejores soluciones posibles en este escenario y que no necesariamente los procesos en el ámbito concursal terminen en liquidación. A diferencia de la crisis de hace diez años, podemos encontrar con una gran cantidad de insolvencias motivadas por elementos puntuales, es decir, con empresas que en otras circunstancias tendrían viabilidad, por lo que no deberíamos aplicarles las mismas reglas que venimos aplicando hasta ahora», argumenta.

Vía: https://www.laopinioncoruna.es