Qué cambios en la desescalada reforzarían la economía

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada calcula que el PIB puede caer este trimestre un 20% y recomienda afinar en la reactivación de bares y tiendas

España ha entrado de pleno esta semana en el proceso de desescalada. Con la incorporación de Madrid, Barcelona y las zonas de Castilla y León que faltaban a la fase 1, el conjunto de la economía española está comenzando a reactivarse del fortísimo parón, aunque los economistas creen que una serie de retoques podrían ayudar a que el proceso fuera mejor para sectores como la restauración y el comercio, muy dañados por el estado de alarma.

De acuerdo con la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), algunas modificaciones podrían ayudar a amortiguar la depresión mientras se asegura el control sanitario. Estos economistas auguran que la caída del PIB en el segundo trimestre podría superar el 20% y la tasa de desempleo también, independientemente de los trabajadores que continúen en un ERTE.

«Es preferible, por ejemplo, imponer restricciones sobre las distancias entre mesas que sobre el aforo de las terrazas. También es más efectivo para la actividad de los comercios limitar el número de personas por metro cuadrado, que prohibir su apertura cuando los establecimientos superan una determinada superficie», apuntan en un informe presentado este lunes. «En sentido contrario, permitir algunas actividades sin protección adecuada puede aumentar el riesgo de infección», añaden.

Asimismo, los economistas de Fedea insisten en que los colegios y la libertad de movimientos dentro de España jugarán un papel muy importante. Mientras «los colegios sigan cerrados es difícil pensar que los padres puedan conciliar su actividad profesional y familiar. Algo parecido ocurre si se permite reabrir las actividades en zonas turísticas, pero se sigue prohibiendo la movilidad de los residentes y las fronteras permanecen cerradas al turismo», señalan.

En este sentido, también sugieren una desescalada ligeramente distinta a la que en un primer momento presentó el Ejecutivo; por ejemplo con medidas selectivas en función de la edad de la población o insistir en la puesta en marcha de aplicaciones y rastreadores de contactos. «Estas aplicaciones deberían garantizar su interoperabilidad transfronteriza para permitir abrir las fronteras en Europa de manera segura, lo que permitiría restablecer la actividad turística cuanto antes», valoran.

El turismo es una industria clave para la economía española y su reactivación o no puede condicionar de manera importante la magnitud tanto de la contracción económica este año, como de la reactivación en 2021.

Las agencias de viajes solicitaban este lunes al Ejecutivo que los ERTE se prolongaran hasta abril del próximo año y Fedea cree que es necesario dar ya seguridad jurídica sobre qué va a suceder con este tipo de expedientes de regulación de empleo una vez llegue el 30 de junio. Aunque para Fedea desvincular los ERTE por causa de fuerza mayor del estado de alarma ha sido un buen primer paso, la fundación apunta que quedan muchas cosas por definir sobre este instrumento.

«Habría sido preferible fijar criterios explícitos, al menos orientativos, para la extensión de la fuerza mayor más allá de junio en los sectores de actividad que lo pudieran necesitar y establecer un mecanismo de retirada gradual de las ayudas que debería incluir la conversión automática, al menos en determinados sectores, de los ERTEs por fuerza mayor en otros por motivos económicos sin trámites adicionales, así como la posibilidad de volver a afectar trabajadores previamente desafectados en caso de retrocesos temporales del proceso de desescalada», apuntan.

En este sentido reconocen que la falta de visibilidad sobre los ERTE y la reciente polémica sobre la derogación, o no, de la reforma laboral, no son buenos para apuntalar la seguridad jurídica en España. «Aunque hay aspectos de esta reforma que seguramente convendría revisar, su derogación total supondría desandar buena parte del camino andado en los últimos años para reducir la excesiva rigidez de nuestro mercado de trabajo», opinan desde Fedea.

Vía: https://www.economiadigital.es