Los sectores de más cualificación y el emprendimiento de jóvenes alivian la crisis de los autónomos en Galicia

Dos trabajadores en una oficina. / JCYL

El Diario Oficial de Galicia (DOGpublicó el pasado viernes el lanzamiento de una nueva línea de ayudas al emprendimiento con 6,7 millones de euros para apoyar hasta 800 negocios creados desde 2024, especialmente en el rural y zonas con riesgo demográfico. El tope máximo por proyecto alcanza los 35.000 euros. La medida se enmarca en la estrategia diseñada por la Xunta para revitalizar el tejido productivo con la perspectiva del territorio, actualmente en periodo de consultas.

Siguiendo esos objetivos, la convocatoria de este año incorpora nuevos criterios para garantizar «un mayor impacto territorial y arraigo de los proyectos», según la Consellería de Emprego, Comercio e Migración, que, entre las principales novedades, destaca la valoración del sector en el que se desarrolla, con un especial énfasis en el primario, el forestal, la prevención de incendios y los servicios sociales; y la prioridad a los concellos con menos población.

El impulso a los autónomos se ha convertido en epicentro de la política económica de la administración gallega para intentar paliar la sangría del colectivo. Como se veía venir, el 2025 no fue tampoco un buen año. Acabó con 211.656 trabajadores por cuenta propia de alta en la Seguridad Social tras una caída de 60 afiliaciones en comparación con el cierre del ejercicio anterior. Con dos importantes matices. El descenso se ralentiza. A lo largo de 2024 se perdieron casi 1.100 autónomos en la comunidad. Y toda la bajada se concentra en el régimen especial del mar (-393), mientras entre el resto hubo un incremento de 333.

Alta cualificación

Detrás de este cambio de tendencia están «los sectores de media y alta cualificación, más técnicos», asegura Eduardo Abad, presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). «El sector del comercio sigue, en cambio, siendo el gran damnificado con un saldo negativo –añade–. Lo continuará siendo este 2026 porque se van a seguir cerrando establecimientos pequeños, sobre todo del textil y del calzado».

A falta de los datos de los dos últimos meses del año, el comercio acumulaba hasta octubre un recorte cercano a los 1.000 autónomos (345 en actividad mayorista y 652 en tiendas al por menor), según el balance publicado por el Instituto Galego de Estatística (IGE). Agricultura y ganadería destruyeron 652 trabajos por cuenta propia; 411 la pesca y la acuicultura; 165 el transporte terrestre; 145 en reparación de ordenadores, efectos personales y otros artículos de uso doméstico; 70 en actividades postales y de correos, donde se integran los mensajeros y repartidores, cada vez más orientados a puestos de asalariados para cumplir con la ley Rider; en 45 bajaron los autónomos de la fabricación de maquinaria y equipamiento; 40 en el caso de la industria de la madera; 42 en ingeniería civil; y 33 en fabricación de otros productos minerales no metálicos.

Al otro lado de la balanza destacan los sectores que requieren más formación, de alto valor añadido, que también están dinamizando el empleo por cuenta ajena. «Todo lo que tiene que ver con las actividades en alza desde la crisis del COVID, de base tecnológica, servicios profesionales avanzados y digitalización», detalla Abad. La educación sumó 385; 202 los otros servicios personales; 287 la sanidad; y 232 la construcción especializada. Con incrementos superiores al 10% en solo un año figuran las actividades inmobiliarias (201); programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática (197); publicidad y estudios de mercado (180); y actividades de sede central y consultoría de gestión empresarial (137). La construcción de edificios ganó 162; 127 otras actividades profesionales, científicas y técnicas; y 122 actividades jurídicas y contabilidad.

«El emprendimiento en Galicia siempre se había basado en la supuesta facilidad para poner en marcha un negocio, llámese hostelería o comercio», explica Abad. Ambos sectores se han atomizado tanto que, «por su propia dinámica», dejaron de ser destino preferente para autoemplearse. La buena salud del mercado laboral, además, da muchas posibilidades de ser asalariado de una empresa, «por lo que el emprendimiento obligatorio ya no es la única salida». «En estos momentos, el que emprende lo hace por decisión propia, no por una necesidad económica», remarca el presidente de UPTA. «Es la primera vez que los autónomos dejamos de ser anticíclicos –señala, en referencia al bum del autoempleo en momentos de crisis– para volvernos cíclicos: crece el empleo y crecen los autónomos».

Edades

La otra gran metamorfosis del colectivo en Galicia viene de la edad. La presencia de jóvenes estaba de capa caída, con descensos prácticamente todos los años desde 2006. En 2024 se puso fin a la sangría con un incremento de 303 afiliados de hasta 25 años y en 2025 fueron 417, que se suman a los 145 de alza entre los 26 y los 35 años, según los datos que acaba de publicar el Ministerio de Trabajo y Economía Social. El perfil del emprendedor, sin embargo, todavía está dominado por personas que cruzan ese umbral de edad, «aprovechando la experiencia previa en el mercado de trabajo y el bagaje para asumir el riesgo y poner un negocio por tu cuenta», indica Eduardo Abad.

Sin la migración, las cosas serían también muy distintas. Los autónomos de nacionalidad española mermaron en Galicia en 1.217 y los extranjeros subieron en 1.157. “Lo que están haciendo es captar aquellos espacios que dejan los nacionales”, dice el líder de UPTA, evitando un mayor desplome del comercio y la hostelería.

«En Galicia hay 30.000 autónomos pobres»

La principal variación en el número de autónomos en Galicia durante el pasado año se da en aquellos que cotizan por la base mínima. Son 37.132, alrededor de 8.100 más que en 2024, según los datos del Ministerio de Trabajo. Cuatro de cada diez trabajadores por cuenta propia en la comunidad, según Eduardo Abad, declara ingresos inferiores a los 1.200 euros al mes y de ellos un buen porcentaje notifica a la Agencia Tributaria unos rendimientos por debajo de 900 euros.

«En Galicia hay 30.000 autónomos pobres», afirma el presidente de UPTA, vinculados, sobre todo, al comercio, hostelería y, en general, el sector servicios. Los más lastrados por la caída del colectivo en los últimos años. Aunque habrá casos de economía sumergida por negocio no declarado, «sí me creo que tenemos un importante número de trabajadores autónomos pobres y, hay que decirlo, deberíamos sacarlos de ahí y meterlos en trabajo por cuenta ajena lo antes posible», apela.

«Si el SMI para este año estará en 1.221 euros, ¿qué sentido tiene que haya autónomos ganando 900 euros?», cuestiona Eduardo Abad, que anuncia la presentación en breve de una propuesta para avanzar en ello. UPTA ha remitido también a los tres grupos parlamentarios de Galicia una petición para rebajar cinco puntos el tramo autonómico del IRPF para el colectivo. «Solo nos ha contestado el PPdeG», revela Abad.

Vía: https://www.laopinioncoruna.es/