La duración real de los empleos en España sufre su primer retroceso desde la reforma laboral

Cuatro años y medio después de su aprobación, la reforma laboral sigue siendo uno de los grandes éxitos económicos de la etapa de Pedro Sánchez al frente del Gobierno. La norma, fruto del acuerdo con patronal y sindicatos, tuvo un impacto casi inmediato a la hora de restringir la contratación temporal y llevar el empleo indefinido a niveles sin precedentes en nuestro país. Ahora bien, la pregunta recurrente es hasta dónde podría llegar en esta evolución, cuándo tocarían techo sus efectos. Los datos de 2025 muestran que ese momento ya ha llegado. Es más, la duración real de los empleos habría empezado a retroceder.

El Anuario de estadísticas laborales publicado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social revela que en 2025 se produjeron 23,1 millones de bajas de afiliación, un 3,7% más que un año antes y la cifra más elevada desde 2019, aunque es coherente con el incremento de la población asalariada en un país caracterizado por una alta rotación laboral (a más personas trabajando, más bajas y altas).

Pero esta evolución incluye un dato sorprendente: la duración media del último periodo en alta en la Seguridad Social se situó en 236 días, cuatro menos que en 2024 y la cifra más baja desde 2022, cuando se alcanzaron los 233. El retroceso frena en seco una tendencia iniciada con el cambio legal que había servido para rebatir a aquellos que cuestionaban una mejora de la “estabilidad real” de los empleos.

Como hemos contado en muchas ocasiones en elEconomista.es, la legislación ha tenido un efecto contradictorio en los trabajadores. En términos agregados, el repunte de los trabajadores con contrato indefinido, sobre todo los ordinarios a jornada completa (que siguen siendo los más frecuentes), pero también el incremento del empleo a tiempo parcial y fijos discontinuos, ha llevado a que la tasa de temporalidad (medida en términos de afiliación) caiga del 27% al 12%.

Pero la volatilidad de cada modalidad contractual se ha incrementado. Es decir, hay una mayor rotación de entradas y salidas de la afiliación, si bien, al anotarse más empleos indefinidos en términos agregados, esta se ha reducido. Este cúmulo de contradicciones ha disparado el debate sobre la duración efectiva del empleo, es decir, el tiempo que permanecen los trabajadores de alta en la Seguridad Social en un empleo.

Este dato, que solo se recoge en el Anuario, muestra una clara mejoría desde los niveles previos a la reforma. Entre 2019 y 2024, se disparó en 51 días, pasando de 189 a 240 días. Es cierto que en 2020 fue más alta y escaló a un récord de 259 días, pero se puede decir que este dato tiene “truco”: la masiva destrucción de empleo temporal durante la pandemia y la “congelación” de empleos indefinidos gracias a los ERTE.

Despejado este efecto, la evolución tras la reforma laboral no puede sino considerarse claramente positiva… hasta que el año pasado dejó de serlo al bajar de 240 a 236 días, el peor dato en dos años.

La duración del empleo marca su primer retroceso desde la reforma laboral

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El 57% de los empleos dura menos de un mes

Los registros de la Seguridad Social no desglosan la duración de los empleos por tipo de contrato, aunque sí permiten apreciar que el 56,8% de las bajas se produce antes de que el contrato alcance su primer mes. Es el porcentaje más alto desde 2019, cuando se llegaba al 60%. Ello a pesar de la penalización introducida en la reforma laboral para estas empresas, una “cotización adicional” de 32,6 euros.

A pesar de esta penalización, los contratos temporales de menos de un mes crecen con fuerza (un 22% en el último año), lo que explicaría buena parte del repunte en las bajas de afiliación. Y confirma que, en un mercado de trabajo marcado por las necesidades estacionales de mano de obra, las sanciones son mucho menos eficaces que otras medidas para combatir estos “microempleos”.

El 57% de los empleos finaliza antes de cumplir un mes

Bajas de afiliación por tiempo transcurrido desde el alta

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¿Pero cómo casa esta evolución con un escenario de notable incremento de la afiliación indefinida? La nueva regulación de los contratos eventuales hace que la situación actual no sea comparable con la anterior a la pandemia y despierta una pregunta incómoda: ¿se están precarizando los empleos indefinidos?

En este punto entra en juego el papel de los fijos discontinuos, trabajos que pueden ser dados de baja de afiliación no por la extinción del contrato, sino por el “pase a la inactividad”; es decir, hasta que su empresa vuelve a llamarles. Aunque el peso de estos contratos es reducido en la afiliación media (apenas un 5%), estas interrupciones se han convertido en la segunda causa de baja de afiliación tras la finalización de un contrato temporal, un elemento que puede explicar el sorprendente comportamiento de la rotación laboral en 2025.

Vía: https://www.eleconomista.es/