En el conjunto de España se destruyeron 170.300 puestos de trabajo

El mercado laboral gallego resiste. A pesar de las tensiones comerciales, las rigideces regulatorias, la incertidumbre inversora y el aumento de los costes empresariales, la comunidad sigue sumando nuevos trabajadores. Según reveló este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la Encuesta de Población Activa (EPA), Galicia despidió el primer trimestre del año con 28.000 ocupados más —1.178.000 en total— respecto al mismo período del 2025. Se trata del mejor primer trimestre de los últimos 18 años —aunque son 8.800 menos que en el trimestre anterior—. Eso sí, más de la mitad de la población que acude todos los días a trabajar (57 %) tiene ya más de 45 años. El gran motor de actividad en la comunidad siguen siendo los servicios —comercio, transporte y hostelería suman 301.800 ocupados—, pero el sector público se consolida como segundo mayor empleador, con 283.700 trabajadores, por delante incluso de la industria (186.600). Además, se ha reducido la precariedad en los contratos de las empresas. Entre enero y marzo del 2025, Galicia contaba con 71.600 asalariados temporales, frente a los 65.700 actuales. Han aumentado en 12.000 la cohorte de indefinidos (688.200).
En la otra cara de la moneda se encuentra la población gallega desempleada. Su número aumentó en 9.000 en el primer trimestre del año, alcanzando los 115.900 parados. Son 4.900 más que hace un año, lo que revela las dificultades para casar las demandas del mercado con los perfiles profesionales disponibles y la falta de eficacia de las agencias públicas de empleo, como señala desde hace años la Comisión Europea.
¿Qué ha pasado en el conjunto del país? España se ha anotado el peor arranque del año desde la pandemia. Entre enero y marzo se sumaron 231.500 personas a las listas del paro, un 9,3 % más que en el trimestre anterior, hasta alcanzar un total de 2.708.600 desempleados. Además, se destruyeron 170.300 empleos y el número de ocupados descendió hasta los 22.293.000 trabajadores. Este aumento en el número de parados supone el mayor repunte en un primer trimestre desde el 2013 y devuelve a España a la barrera psicológica del 10 % de desempleados, que había logrado abandonar a finales del 2025 por primera vez en 17 años.
Población activa en Galicia y España
En millones de personas, en el primer trimestre de cada año
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Pese al deterioro trimestral, se trata también de la menor tasa de paro registrada en un arranque de año desde el 2008, lo que refleja la fortaleza acumulada del mercado laboral en los últimos ejercicios, «sin señales de deterioro estructural», señalan analistas de la consultora Adecco. «El empleo deja de depender únicamente del ciclo y pasa a depender de la capacidad de las empresas para transformar crecimiento real en productividad», añade su director, Carlos Arcas. Desde CaixaBank Research también restan importancia al ajuste: «El retroceso de la ocupación es habitual en el primer trimestre del año por la finalización de los contratos temporales de la campaña navideña, pero en esta ocasión esperábamos que el ajuste fuera algo más intenso que en años anteriores debido a las lluvias registradas a mediados de febrero y al elevado punto de partida, tras un cuarto trimestre del 2025 especialmente dinámico en términos de empleo», desliza el economista Zoel Martín. La pérdida de empleo en este arranque de año prácticamente duplica la registrada en el mismo período del año pasado.
Empleo público
Ese descenso se concentró principalmente en el sector privado, con 191.400 personas menos trabajando, mientras que el empleo público aumentó entre enero y marzo en 21.100 ocupados, evidenciando que la fortaleza del mercado laboral pivota en torno a las ofertas de las Administraciones.
Los contratos indefinidos ya superan los 16,2 millones y la temporalidad continúa descendiendo. Se sitúa en el 14,8 %, con una cifra aún menor en el sector privado.
Uno de cada cinco jóvenes en España está desempleado, la segunda cifra más alta de la UE
Una de las asignaturas pendientes del Gobierno sigue siendo el empleo juvenil. El paro entre el colectivo de menores de 25 años ha vuelto a subir en el primer trimestre en 32.500 personas, hasta un total de 440.400. Esto supone el 24,5 % del colectivo, la segunda cifra más alta en la UE, solo superada por Suecia (26,6 %). Es decir, que uno que cada cuatro jóvenes españoles que quiere trabajar no encuentra empleo. No solo se acumulan en las listas del SEPE quienes buscan un primer contrato, también acuden a sus oficinas aquellos a quienes han despedido. Entre enero y marzo, se destruyeron 10.100 puestos de trabajo ocupados por jóvenes. En la franja de 16 a 19 años, ascendieron a 1.200. Entre los 20 y los 24 años, alcanzaron los 8.900.
Más «sisis» que «ninis»
Al término del primer trimestre había 956.800 jóvenes de 16 a 29 años que no trabajaban ni estudiaban («ninis»), 71.300 más de los que había en el mismo período del 2025. Es la cifra más alta para un primer trimestre desde el 2021. Por su parte, los jóvenes que estudiaban y trabajaban de manera simultánea («sisis») aumentaron en 11.600, hasta un total de 1.113.200.
Garamendi (CEOE): «Hay que pensar si las normas que se hacen desmotivan a contratar»
El presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, aseguró este martes que los datos de paro «no son buenos». Puso el foco en la pérdida de puestos de trabajo en el sector privado, donde se destruyeron 191.400 empleos. Una cifra que contrasta con el avance del empleo público, que ganó 21.100 trabajadores respecto al trimestre anterior. Con estos números en la mano, el empresario no dejó pasar la oportunidad de subrayar lo paradójico que resulta ver cómo aumenta el paro a pesar de que las empresas siguen teniendo problemas para cubrir vacantes — 155.737, según el último dato disponible del INE—. «Tenemos que pensar entre todos a ver cómo incorporamos a esos casi tres millones de parados que hay en España y cómo, de alguna manera, también hacemos normas que desmotivan especialmente a las pequeñitas empresas y a los autónomos a contratar», expuso, en alusión a medidas como las recientes subidas del salario mínimo.