Un plan estatal de 11.000 millones acelera la planta gallega de microchips

Los microchips mueven el mundo. Están en todas partes: en coches, teléfonos, ordenadores o neveras… Se producen principalmente en Taiwán, Corea del Sur y China, y sin ellos se acaba la tecnología. El desabastecimiento mundial de estos diminutos componentes desde principios del 2021 tiene dimensiones de crisis global, de ahí que su producción en Europa se haya convertido en un proyecto estratégico al que también se ha apuntado España.

Lo hará a través del nuevo proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica (PERTE) sobre microchips y semiconductores, dotado con 11.000 millones de euros de inversión pública, que anunció ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El impulso de este nuevo PERTE se enmarca en un contexto marcado por la guerra, que ha provocado un shock en la oferta por la dependencia de las exportaciones de determinadas materias primas que abundan en Ucrania y Rusia. En este sentido, Sánchez explicó que ambas regiones son proveedoras fundamentales de argón y de neón, que se utilizan en la producción de los semiconductores. Con todo, el presidente señaló que este impacto de la guerra no desvía al Gobierno de su objetivo de modernizar el país, para lo que será «fundamental» la aceleración en el despliegue del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Falta por saber la fecha de la convocatoria de ayudas y las bases, para que los proyectos relacionados con la producción de semiconductores se ajusten a los criterios de reparto de fondos. Pero, de momento, este anuncio supone un impulso al plan en comenzó a gestarse hace casi un año, impulsado por la Universidade de Vigo y el Consorcio de la Zona Franca, para crear una planta de producción de microchips en Galicia.

 «Facilita el camino»

«Nuestro proyecto sigue en marcha avanzando con los socios industriales y la Universidad. El PERTE facilita el camino», afirmaron ayer fuentes de la Zona Franca de Vigo, preguntada por el impacto que supondrá el anuncio de Sánchez.

Pero hay competencia, según explican desde la Asociación Industrial de Semiconductores de España (Aesemi), que está en contacto con el Gobierno, y aclara que el objetivo del PERTE es desarrollar toda la cadena de valor para la fabricación de microchips en España, incluyendo el ensamblaje, algo que hoy el país no tiene.

«La intención es crear parques que incluyan muchos de los ecosistemas que necesitamos hoy en España y reforzar lo existente. Estamos hablando de una fábrica, pero también de aspectos como el testeo o el empaquetado», explica a La Voz Danny Moreno, presidente de Aesemi y a su vez consejero delegado de la firma española de diseño de microchips Wiyo.

Si bien el directivo rehúsa dar detalles sobre las conversaciones con el Ejecutivo, ya que son recientes, recalca que el Gobierno busca tener una planta de producción en España, y entre las opciones que se barajan estaría el proyecto gallego que lideran Zona Franca y la Universidade de Vigo.

Capacidad para una producción anual de 500.000 semiconductores

Comenzó siendo una manifestación de interés para obtener fondos europeos Next Generation, pero la fábrica de microchips que abandera la Universidade de Vigo, con el profesor de Telecomunicaciones Francisco Díaz al frente, y el apoyo de la Zona Franca, es una sólida propuesta que ya ha llegado al Ministerio de Ciencia e Innovación, refrendado por el consorcio europeo de empresas de fotónica (EPIC). El plan de negocio prevé la construcción de una factoría de minicircuitos fotónicos y un laboratorio de I+D con un presupuesto de 50,4 millones.

La planta, que se levantaría en un polígono de la Zona Franca viguesa, estaría operativa en tres años, generará 150 empleos directos en una primera fase y alcanzará una capacidad de producción de 500.000 semiconductores al año.

Más allá de los recursos europeos que se obtengan, la planta de microprocesadores saldrá adelante impulsada por un grupo de socios industriales europeos, con los que el equipo de Francisco Díaz lleva semanas de negociación. Entre los aspirantes a integrar este consorcio están empresas españolas y dos de los líderes europeos como son Intel y ST Microelectronics.


Vía: https://www.lavozdegalicia.es