- Un estudio de Stanford y King’s College apunta a que los séniors son los más avalados por el empleo
- La regulación laboral no frena la tendencia: el efecto se da en mercados rígidos como España y flexibles como EEUU
- Newsletter ‘El empleo en la diana’: Máquinas pensantes

El impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral es una de esas cuestiones que trae de cabeza a los economistas de todo el mundo. En el momento actual no hay indicios inequívocos de efectos en los sectores y ocupaciones más expuestos a la tecnología, aunque empieza a extenderse la idea de que la tecnología está creando un desplazamiento del empleo; premia a los profesionales sénior pero penaliza los puestos de categoría júnior, es decir, aquellos puestos de entrada y sin responsabilidades. Un estudio a partir de datos de 41 países ha puesto a prueba esta hipótesis y arroja un resultado inesperado: España sería el ejemplo más claro de que la puerta a estos empleos se está cerrando.
Una investigación conjunta de expertos de la Universidad de Stanford y el King’s College de Londres, realizada a partir de datos de Revelio & LinkedIn, compara los datos de 396.000 empresas y filiales, 1.250 millones de ofertas publicadas desde 2022 y 154 millones de empleos en 41 países. De estas empresas, un 15,4% se clasifica como adoptante de la IA, porcentaje que en el caso de España se eleva al 22%. En ninguna de ellas se aprecia una destrucción de empleo. De hecho, sus plantillas crecen un 3,3% frente a las de empresas comparables que no han apostado por implantar la inteligencia artificial.
Pero la composición sí cambia. Aquí conviene recalcar que empleo júnior no significa estrictamente empleo joven, sino trabajadores en ocupaciones en las franjas de menor responsabilidad dentro de la organización. Y este es el principal hallazgo del informe: el porcentaje de estos de puestos de entrada sobre el total retrocede 1,9 puntos porcentuales de media, desplazado por los empleos de las categorías sénior. El impacto es mayor en actividades relacionadas con el sector tecnológico y el desarrollo de software.
Esto no se debe a que se despidan trabajadores júniors, sino porque la demanda de empleos con mayor responsabilidad crece. De hecho, estos se han incrementado un 6,7% en la media global. Dicho de otra forma, la penalización a los júnior es perfectamente compatible con un incremento de la plantilla, aunque esto no se ve con la misma claridad al analizar país por país. Este es uno de los principales desafíos del análisis: el tamaño de la muestra distorsiona los análisis nacionales.
De los 41 países analizados, 31 aportan resultados con una estimación fiable. En 23 de ellos, la cuota de empleo júnior cae, aunque siete de ellos registran descensos estadísticamente significativos (es decir, más sólidos dentro del margen de error): España, Estados Unidos, Reino Unido, Polonia, Brasil, México y Arabia Saudí. Es decir, el desplazamiento hacia el empleo sénior es más claro en estos casos.
Por otro lado, España es uno de los dos países donde el empleo total también crece de forma significativa en las empresas adoptantes. El otro es Suecia, que no forma parte del grupo anterior. Esto convierte a España en una rareza dentro del estudio y el país en el que más claramente se muestra la tesis defendida por los autores.

El misterio español
¿Cómo es posible que España sea un ejemplo más claro que Estados Unidos, por ejemplo, cuando este es considerado uno de los pioneros del desarrollo y uso de la IA? No cabe hablar de error de los autores del estudio. Bharat Chandar, investigador postdoctoral en el Stanford Digital Economy Lab, y Bouke Klein Teeselink, profesor asociado de Economía en el King’s College London y economista jefe del AI Objectives Institute, están entre los nombres más reputados en el análisis del efecto de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo.
Ambos han desarrollado estudios por separado que apuntan a este patrón de desplazamiento laboral en EE. UU. y Reino Unido, respectivamente. De hecho, Chandar es uno de los coautores, junto a Erik Brynjolfsson, del célebre estudio sobre los “Canarios en la Mina”, que puso el foco sobre un efecto negativo en el empleo de los recién titulados.
Y a la hora de explicar su trabajo, los propios autores reconocen que una de las limitaciones está en la fuente de datos elegida. Revelio sobrerrepresenta empresas de mayor tamaño y ciertos perfiles profesionales sénior. En España cubre al 38% de las empresas (y muchas filiales de compañías extranjeras). Esta sobrerrepresentación de multinacionales (y sus filiales) con grandes plantillas lleva a la paradoja de que, según el análisis, el empleo en los puestos júnior llegue al 61,6%.
El mismo sesgo se produce con las ofertas de trabajo. Como ocurre con otros portales, LinkedIn aflora un peso de las ofertas vinculadas a la IA generativa mucho más alto que el de otros países. Aun así, esto no anula las conclusiones: esto es lo que ocurre en España en las empresas que adoptan la IA en relación con otras comparables.
Lo que muestra el estudio es que no hay un patrón claro en las características de los mercados laborales. Así, el estudio revela impactos similares en países con niveles de renta e instituciones laborales muy heterogéneas. La flexibilidad de Estados Unidos no es un factor ‘diferencial’ frente a economías con una “protección del empleo mucho más rígida“, como España. Dicho de otra forma, no hay evidencia de que una regulación laboral más proteccionista para el trabajador pueda evitar esta tendencia.