La norma aprobada por el Gobierno eleva el porcentaje mínimo de jornada e impide mejorar la prestación tras abandonar el empleo, salvo para los jubilados forzosos

El Gobierno dio este martes un paso adelante para culminar la reforma de las pensiones que inició en el 2021 y, tras más de un año de negociación con los agentes sociales, aprobó el proyecto de ley que regula la jubilación flexible, la forma de reengancharse al mercado laboral con un empleo a tiempo parcial una vez se han convertido en pensionistas.
Con esta norma pretende «facilitar que las personas jubiladas puedan seguir activas sin perder completamente su pensión», con el objetivo de alargar la vida laboral de los trabajadores y, así, contener los gastos de la Seguridad Social, que afronta sus décadas más tensas con la llegada de la jubilación del baby boom. Lo hace, sin embargo, sin haber alcanzado un acuerdo con los sindicatos y la patronal en un escenario en el que el diálogo social se ha debilitado ante la dificultad de llevar a cabo una agenda política y económica por la complicada aritmética parlamentaria.
Una de las grandes novedades que recoge la nueva jubilación flexible —entrará en vigor en tres meses tras publicarse en el Boletín Oficial del Estado— es que ya no se limita a los trabajadores por cuenta ajena y se abre a los autónomos; es decir, se podrá ahora compatibilizar con un negocio o una actividad por cuenta ajena, lo que puede beneficiar a abogados, arquitectos, médicos, y cobrarán un 25 % de su pensión. El único requisito es que no hayan estado dados de alta como autónomos en los tres años anteriores a la jubilación.
Leer más: Más de 4.600 gallegos compatibilizan la pensión de jubilación con un trabajo
Otra de las facilidades incorporadas es que no será necesario esperar un período mínimo desde que una persona se ha jubilado para solicitarlo, sino que se puede acceder en cualquier momento una vez reconocida la pensión. Una de las grandes reclamaciones de CC.OO., no atendida, es que no sea necesario dejar el empleo para acceder a esta modalidad de retiro; es decir, que cuando se cumpla la edad de jubilación uno pueda escoger entre jubilarse completamente, seguir trabajando y acceder al retiro demorado o pasar a la jubilación flexible, lo que significaría una reducción de jornada. El sindicato sostenía que sería la forma de que este retiro ganara relevancia, puesto que el hecho de obligar a la gente a dejar su empleo y que luego le hagan una oferta nueva lo complica, como constata el hecho de que apenas unas 400 personas se acogen a esta modalidad cada ejercicio.
Más en La Voz
Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
Cuenta atrás para que el Gobierno decida qué hacer con el ancho de vía en Galicia
Hasta el 80 % de la jornada
La nueva regulación eleva, eso sí, el porcentaje mínimo de jornada que hay que trabajar, del 25 % actual al 33 %. De igual manera, también aumenta el porcentaje máximo del 75 al 80 %.
Como contrapartida a esta ampliación del horario, el gran incentivo que el Gobierno pone en marcha para promover la jubilación flexible es una mejora de la pensión durante el período en el que se está trabajando, de forma que se establece un porcentaje adicional para aumentar la prestación del trabajador de entre el 15 y el 25 % adicional, aunque para ello habrán de pasar seis meses desde que accedan al empleo. Así, la cuantía de la pensión que recibirá el trabajador se reducirá en proporción inversa a la disminución de la jornada laboral; sin embargo, pasados seis meses, la pensión de aquellos que realicen una jornada que se encuentre entre el 55 y el 80 % se incrementará en un 25 %, mientras que los que tengan una jornada igual o superior al 33 % pero inferior al 55 % subirá un 15 %.
Sin embargo, la cara amarga de la nueva jubilación flexible es que el Gobierno elimina el recálculo de la pensión a estas personas que se reenganchan al trabajo, de forma que este tiempo que cotizan a mayores no les va a servir para mejorar su prestación una vez lo abandonen, como sí sucede ahora.
La edad efectiva de jubilación se sitúa por primera vez en 65,5 años
Los incentivos para retrasar la jubilación están dando sus frutos. La edad media real a la que los españoles se jubilan se eleva por primera vez hasta los 65,5 años, según datos del mes de mayo, alcanzando así un nuevo máximo. Supone que desde el 2019 la edad efectiva de retiro se ha retrasado más de un año y se acerca cada vez más a la edad legal de jubilación, situada en 66 años y 10 meses para este 2026.
En lo que respecta a las cuantías, la Seguridad Social destinó en mayo la cifra récord de 14.365,8 millones de euros al pago de la nómina ordinaria mensual de las pensiones contributivas, un 6,1 % más que en el mismo mes del 2025.