El Banco de España alerta de la brecha en la IA: las grandes empresas ya preparan despidos mientras las pymes se descuelgan

  • Un informe del supervisor revela que los empleos con tareas rutinarias son los más amenazados
  • La falta de personal cualificado se mantiene como el principal escollo para la adopción de esta tecnología

Las empresas españolas han disparado en dos años el uso de la inteligencia artificial, pero la gran mayoría todavía no ha notado sus efectos en la plantilla. Otra cosa es lo que esperan a partir de ahora. Las grandes compañías, que van muy por delante en la adopción de esta tecnología, ya cuentan con reorganizar sus equipos, hasta el punto de que casi la mitad prevé prescindir de puestos dedicados a tareas rutinarias en los próximos tres años. En las pymes, en cambio, ocho de cada diez no esperan cambios en ese tipo de trabajo. El problema es que, allí donde la IA se utiliza más, las contrataciones y los recortes ya han empezado.

Así se desprende de un documento del Banco de España, firmado por Jacob Hess y Diana Posada Restrepo, que analiza las respuestas de las empresas a la Encuesta sobre la Actividad Empresarial (EBAE). Cerca del 89% de las compañías asegura que la IA no ha tenido efectos significativos sobre su número de trabajadores en los últimos tres años. Apenas un 6% ha recortado plantilla, y otras tantas la han ampliado.

Esa media, sin embargo, esconde diferencias. Entre las empresas que hacen un uso elevado de la IA generativa, el 13% ha contratado más personal y cerca del 10% ha reducido su plantilla. En las que la usan de forma moderada, los porcentajes se quedan en el 8,5% y el 7%. Cuanto más a fondo se aplica, más se mueven las plantillas, pero no solo a la baja. Algo parecido ocurre por tamaño. En torno a una de cada diez grandes compañías ha aumentado su plantilla por efecto de la IA y un 5% la ha reducido, mientras que en las pymes ambas cifras rondan el 4-5%.

¿Cómo ha afectado hasta ahora la IA al empleo en las compañías españolas?

Porcentaje de empresas

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Los autores atribuyen el menor impacto que perciben las pymes en productividad e inversión a que su uso de la IA está todavía en una fase incipiente, y los datos de adopción van en esa línea. A comienzos de 2026, entre el 30% y el 35% de las pymes recurrirá a la IA predictiva o generativa, el doble que en 2024, frente a cerca del 70% de las grandes. La distancia, además, no se limita a cuántas la utilizan, sino a cómo lo hacen. En las pymes, el avance de la IA generativa desde 2024 se reparte casi a medias entre el uso esporádico y el moderado o elevado. En las grandes, en cambio, el salto se concentra en el uso intensivo, que gana 14 puntos.

Esa ventaja se traslada a las expectativas. El 61% de las grandes empresas espera que la IA eleve su productividad en los próximos tres años, frente al 27% de las pymes, y la brecha crece en inversión, con un 69% frente a un 30%.

La rutina, en el punto de mira

La mayor distancia, sin embargo, aparece al preguntar qué tipo de puestos cambiarán. El 44% de las grandes compañías prevé reducir los empleos ligados a tareas repetitivas, mientras que el 83% de las pymes no espera que esa parte de su plantilla varíe. Eso no significa que las grandes solo piensen en recortar. Cerca de un 20% prevé ampliar las ocupaciones con mayor contenido analítico, aunque otro 15% anticipa ajustes también en ellas. Los directivos son, tanto en unas empresas como en otras, los que menos cambios esperan.

Conviene, eso sí, recordar que hablamos de porcentajes de empresas, no de trabajadores. Que el 44% de las grandes empresas espere menos empleos rutinarios no dice qué porcentaje de su plantilla prevén recortar.

Los directivos, ‘blindados’ ante la inteligencia artificial

% de empresas que prevén recortes de plantilla por tipo de puesto

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Encaja con los motivos que llevan a las empresas a adoptar la IA. Entre las que ya la usan, el 27% recurre a la IA generativa para automatizar tareas que antes hacían sus trabajadores, y el 21,5% en el caso de la predictiva. Eso sí, el objetivo más citado sigue siendo mejorar la calidad o la fiabilidad de los procesos, muy por delante de reducir costes.

El recorte, además, no es el único cambio que preparan las grandes. En los próximos tres años, el 79% prevé reforzar la formación, el 62% contratar perfiles más especializados y el 57% redistribuir tareas dentro de la plantilla. En las pymes, esas cifras caen al 35%, el 17% y el 21%. Según el informe, quienes más esperan ganar en productividad son también quienes más prevén formar y reorganizar a su gente.

El cuello de botella

Para adaptarse, sin embargo, hace falta gente preparada, y ahí está el principal escollo. Aunque las empresas perciben hoy menos obstáculos que en 2024, la falta de personal cualificado sigue a la cabeza. La señala alrededor de la mitad, y más del 55% en la industria y la energía, el transporte y la agricultura.

El cruce con los balances de 2023 apunta en la misma dirección. Las empresas que hoy usan la IA pagaban ya entonces salarios unos 4 puntos por encima de la media de su sector, mientras que las que no la usan por falta de recursos o porque no le encuentran utilidad se situaban entre 6 y 7 puntos por debajo. Los autores advierten de que se trata de una asociación, no de una relación de causa y efecto, y la vinculan con plantillas más cualificadas y mejor preparadas para incorporar estas herramientas a su trabajo diario.

De ahí el riesgo que señalan en sus conclusiones. Si no se avanza en formación, en digitalización y en la reducción de barreras técnicas y regulatorias, la difusión de la IA puede acabar agrandando las diferencias entre empresas en vez de acercarlas en productividad.

Esto plantea que la posición de las pymes puede tener más que ver con su retraso tecnológico que con que sus plantillas estén a salvo. Si su uso de la inteligencia artificial se intensifica, como ya ha ocurrido en las grandes, lo previsible es que sus expectativas empiecen a parecerse.

Vía: https://www.eleconomista.es/economia/