- El margen para 800.000 incorporaciones eventuales puede truncarse por la falta de perfiles idóneos
- Camareros, cocineros y personal de sala concentran la mayor demanda en un verano récord para el turismo
- Las vacantes laborales se duplican en Castilla y León en diez años con hostelería, transporte y agroindustria a la cabeza

La época estival se caracteriza por dar un impulso al mercado laboral. La contratación en los meses de julio y agosto se incrementa respecto a los meses anteriores. En este contexto, las pymes de la hostelería y el turismo afrontan la campaña de verano de 2026 con previsiones récord de contratación y con una elevada presión sobre el mercado laboral. El boom turístico tiene potencial para generar 800.000 contratos durante los próximos meses, pero las dificultades para contratar que arrastra el sector en los últimos años amenazan con impedir que se libere todo ese potencial, según revelan a elEconomista.es fuentes empresariales.
Los problemas afectan, de modo reiterado, a la construcción y a la agricultura, pero más recientemente golpea con especial intensidad a la hostelería, donde resulta una misión casi imposible encontrar camareros con un mínimo de pericia y experiencia, comenta a este diario el responsable de contratación de una destacada cadena de restauración. Según la consultora de Recursos Humanos Empatif, la hostelería encara el verano con más de 100.000 puestos sin cubrir.
Es también un comentario reiterado entre numerosas empresas de pequeño tamaño, relacionadas con los servicios a los turistas, que no esperan que la regularización masiva de inmigrantes, recientemente puesta en marcha, mejore la situación sustancialmente.
Las vacantes se concentran principalmente en camareros, personal de sala, ayudantes de cocina, cocineros, personal de barra y cafetería, así como perfiles de limpieza, office y apoyo en cocina. En hoteles y grandes cadenas también aumenta la demanda de jefes de sala, encargados y responsables de restauración.
Desde Asempleo, su presidente, Andreu Cruañas, incide en que es necesario aún que “se impulsen de manera eficiente programas de orientación y formación profesional que permitan que grandes movimientos del empleo, como la integración al mercado laboral de las personas migrantes regularizadas, se traduzcan en una oportunidad real de estabilidad, más allá de la estacionalidad. “Para ello, será clave acompañar su incorporación con formación práctica, acreditaciones necesarias y refuerzo de competencias, especialmente en sectores con dificultades para cubrir vacantes”, asegura.
El dinamismo turístico continúa siendo el principal motor de la contratación. Los meses de junio a septiembre concentran cerca del 40% del turismo anual en España y las regiones más vinculadas a la campaña estival volverán a liderar el empleo temporal.
En este sentido, si se analizan los datos por regiones, de cara a la época estival de 2026 Islas Baleares destaca como uno de los principales focos de contratación en verano, junto a Andalucía, Cantabria, Navarra, Castilla y León y Cataluña, mientras la Comunidad de Madrid mantiene una elevada demanda impulsada por la actividad urbana, los eventos y el turismo de negocios.
El impulso de los festivales
El incremento de festivales, conciertos y actividades culturales está impulsando especialmente el empleo vinculado al ocio y el entretenimiento, uno de los segmentos que más crece en esta época del año.
Desde Randstad apuntan a que las campañas de verano comienzan a extenderse progresivamente más allá de julio y agosto. Aunque la estacionalidad continúa siendo una característica estructural del sector, las empresas detectan una actividad más continuada en determinados destinos turísticos y urbanos, impulsada por el turismo internacional, los eventos y el incremento de escapadas fuera de la temporada alta tradicional.
Más allá de la experiencia previa con la que puedan contar los candidatos, las compañías priorizan ahora perfiles con disponibilidad inmediata, capacidad de adaptación y flexibilidad horaria.
Además, Randstad destaca que las empresas valoran cada vez más el manejo de herramientas digitales vinculadas a reservas, gestión de pedidos, TPV o plataformas de delivery, además del conocimiento de idiomas en zonas de elevada presencia internacional. La progresiva digitalización de procesos como reservas, stock o atención al cliente está transformando además parte de las necesidades laborales del sector.
Barreras operativas de atracción del turista
Y es que, las pequeñas y medianas empresas de las zonas más turísticas no están siendo capaces de “captar” a esos visitantes internacionales a pesar del ‘boom’ del turismo. El motivo no es la falta de interés por parte del viajero internacional, sino una serie de barreras operativas y tecnológicas que dificultan completar el proceso de compra por parte de los foráneos. Entre los principales obstáculos se encuentra la brecha de digitalización del pequeño y mediano comercio, ya que según un análisis de Esade, el 67% de los minoristas españoles reconoce que su mayor reto es digitalizar la relación con el cliente.
En muchos casos, esta brecha se traduce en dificultades para aceptar determinados métodos de pago internacionales, ausencia de sistemas automatizados de Tax Free o baja visibilidad digital de algunos establecimientos.
A ello se suma la complejidad de ciertos procesos administrativos asociados a las compras de turistas, como la devolución del IVA. Distintos análisis del sector señalan que la gestión del Tax Free puede convertirse en un punto de fricción cuando el proceso resulta lento o poco claro para el visitante.
Estos problemas con los que cuentan los pequeños comercios hacen que los viajeros internacionales opten por grandes cadenas para poder completar sus procesos de compra con éxito.
Pese al elevado volumen de contratación, las empresas continúan encontrando dificultades para incorporar trabajadores en momentos de máxima demanda. Las pequeñas y medianas empresas afrontan además una competencia creciente con esas cadenas para atraer talento en un contexto de escasez de perfiles disponibles.
Según Empatif, la pandemia aceleró parte de esta transformación. Una parte relevante de trabajadores abandonó entonces la hostelería para incorporarse a otros sectores como la logística, el retail o la industria alimentaria, y muchos de ellos no regresaron posteriormente a la actividad hostelera.
A ello se suma una elevada rotación laboral, favorecida también por la incorporación constante de nuevas generaciones al mercado de trabajo a través de empleos temporales en hostelería y turismo.
El reto: cubrir la falta de vacantes con rapidez
El sector vive además un proceso progresivo de profesionalización. Crece la demanda de perfiles con mayor cualificación y experiencia en gestión de equipos, al tiempo que aumentan las cadenas organizadas y los hoteles con estructuras centralizadas.
Empatif destaca además que la estacionalidad comienza a reducirse parcialmente en algunos destinos turísticos. La actividad ya no se concentra únicamente en los meses centrales del verano y determinadas zonas costeras mantienen una demanda de personal más continuada durante buena parte del año.
Sin embargo, tanto Randstad como Empatif coinciden en que la campaña estival sigue siendo el momento de mayor presión para el mercado laboral hostelero. El principal reto ya no es únicamente encontrar candidatos, sino cubrir vacantes con rapidez y capacidad de adaptación ante picos de demanda muy intensos y concentrados en pocas semanas.
En este contexto, las empresas están reforzando estrategias para fidelizar trabajadores y reducir la rotación. Entre las principales medidas destacan una mayor estabilidad entre campañas, mejoras en la planificación de turnos, formación interna y mejores condiciones de conciliación.
Según Randstad, el salario y los beneficios competitivos siguen siendo el principal elemento de atracción del talento, aunque cada vez ganan más importancia el “estilo de vida” y la conciliación.