La gran industria gallega rompe con las históricas bajadas de gases de efecto invernadero por el mayor uso del gas en electricidad tras el apagón

Los ciclos combinados de Endesa y Naturgy elevaron un 20,5% sus cantidades de CO2 en 2025

El sobrecoste del sector por pasarse de los topes roza los 120 millones

Refinería de Repsol en A Coruña, la instalación con más emisiones de CO2 de Galicia. / FDV

A pesar de la parálisis en la construcción de nuevas instalaciones por la cascada de suspensiones de los proyectos eólicos por orden del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ante el posible impacto ambiental irreversible, Galicia exhibió de nuevo su músculo verde en la producción eléctrica en 2025. Las renovables aportaron algo más del 84%, unos 17.500 gigavatios hora (GWh). Muy por encima del consumo de todas las industrias y hogares de la comunidad, que rondó los 13.700 GWh. Viento y agua encabezaron el mix. La cuota de los parques eólicos superó el 40% (8.609 GWh) y las hidroeléctricas alcanzaron el 39,3% (8.358 GWh), según el último balance publicado por Red Eléctrica. No fue un año récord en la generación limpia porque llovió menos que el ejercicio anterior, cuando los embalses dejaron una contribución sin precedentes de 10.134 GWh (el 43,9% de la electricidad); y porque tras el histórico apagón del 28 de abril está en marcha el mecanismo de operación reforzada del sistema eléctrico que, entre otras medidas, tira más del gas para tener un mayor colchón en el suministro y evitar así otra caída del suministro.

Los dos ciclos combinados en Galicia elevaron el 21% su producción, unos 2.600 GWh. Más actividad para una mayor generación de electricidad y más emisiones de gases de efecto invernadero. El incremento fue del 20,5%. La central de Endesa en As Pontes pasó de 578.571 toneladas de dióxido de carbono (CO2) en 2024 a 638.450, un alza del 10,3%. El incremento en el caso de la planta de gas de Naturgy en Sabón rozó el 39%, hasta las 443.658 toneladas, como recogen los balances recién publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Instituto Enerxético de Galicia (Inega).

Ambas instalaciones están sujetas a la ley que regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, siguiendo el compromiso de reducción del Protocolo de Kioto ratificado durante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en mayo de 2002. Las industrias con mayor impacto tienen un tope fijado para cada año. En caso de saltárselo, deben acudir al mercado internacional de CO2 y comprar los derechos de emisión que cubran ese exceso. Las cantidades asignadas son cada vez más pequeñas. De hecho, el sector eléctrico ya ni tiene un mínimo permitido. Y los precios no paran de subir. El coste medio de cada tonelada en los últimos doce meses asciende a 75,76 euros.

El repunte entre las plantas de producción eléctrica pone fin a los descensos continuados en las emisiones contaminantes de las grandes industrias regionales. En 2024 declararon 3.492.088 toneladas. En 2025 aumentaron alrededor del 3%: 3.595.761 toneladas. Se pasaron en 1,6 millones respecto a la cantidad asignada, lo que implica el desembolso de más de 120 millones de euros en la adquisición de derechos de emisión para compensarlo.

Refino de petróleo

Después del apagado de las térmicas de carbón y la caída en picado que a partir de 2019 provocó en las emisiones, el refino de petróleo se consolida como el principal foco de CO2 de Galicia. Alcanzó 1,2 millones de toneladas, el 2,6% por encima de 2024. Detrás están dos plantas en concreto. El complejo industrial de Repsol Petróleo en A Coruña elevó sus emisiones el 1,9%, con 1.028.556 toneladas; y la fábrica de producción de H2, vapor y CO2 de Air Liquide Ibérica de Gases, que llegó a 213.000 toneladas, un 6,2% más.

Las emisiones de la producción de aluminio crecieron el 19,4% (492.407 toneladas); bajaron el 6,3% en actividades de cogeneración y combustión (375.941 toneladas); y retrocedieron el 24,5% en producción de hierro y ferroaleaciones (220.344 toneladas). El resto de grupos industriales tienen un peso muy inferior en el CO2 lanzado a la atmósfera de Galicia. Fueron 99.300 toneladas en producción de cemento, cal y dolomita (11,6% de caída); el papel se quedó en 69.150 (5,5% más); y 14.729 toneladas en fabricación de productos químicos orgánicos (un desplome del 85%).

Además de la refinería de Repsol y los dos ciclos combinados, en la nómina de instalaciones industriales con más emisiones en Galicia destacan las factorías de alúmina y aluminio de Alcoa en San Cibrao con 389.083 y 103.324 toneladas en 2025, respectivamente, después de su progresiva reactivación; Bioetanol Galicia, que rondó las 143.000 toneladas tras un repunte del 0,2%; Industrias del Tablero, con 72.440 (10,4% de subida); la fábrica de Ferroatlántica en Sabón, que llegó a 87.870 toneladas (40,3% menos que el año anterior); Magnesitas de Rubián, alrededor de las 99.000 toneladas (1,5% de avance); y Ence, con 69.150 toneladas (5,5% más)

.Las industrias bajo la tutela de la norma del comercio de emisiones representan alrededor del 21% de todo el CO2 generado en Galicia cada año. En 2024, según los últimos datos recogidos por el Inega, el total de gases de efecto invernadero en la comunidad ascendió a 16,6 millones de euros, su mínimo histórico. El neto de emisiones, descontando el efecto absorción por el uso de la tierra y la silvicultura, se quedó en poco más de 7 millones de toneladas después de un recorte del 17% respecto a 2023.

Vía: https://www.laopinioncoruna.es/