España opta a un 11% de su PIB del fondo europeo: ¿cuánto recibirá cada país?

Bruselas propone un plan de recuperación de 750.000 millones, con hasta medio billón en transferencias y el resto en préstamos. España podría acceder a un total de 140.000 millones

A Bruselas le encantan las cifras redondas. Este miércoles, la Comisión Europea, tras varios retrasos y mucha presión, hizo pública su esperada propuesta para un Fondo de Recuperación frente a los daños del Covid19, con una cuantía de 750.000 millones de euros. Medio billón de euros en trasferencias y 250.000 millones más en préstamos. Una batería que se suma al más de medio billón de líneas de liquidez y crédito que el Eurogrupo y el Consejo Europeo pactaron el mes pasado. Y que se financiaría con una emisión europea de deuda sin precedentes. Es mucho más de lo que los ortodoxos pueden tragar, menos de lo que los más ambiciosos creen imprescindible, pero con suerte, una base sobre la que edificar la reconstrucción de una economía herida.

Según los cálculos del equipo de Ursula von der Leyen, España podría recibir hasta 77.324 millones de euros en transferencias y 63.122 en préstamos, para un total de 140.446 millones, el 11% del PIB. Italia dispondría a 81.800 millones en subsidios y acceso a 90.900 adicionales en préstamos. Las diferencias entre los dos países mediterráneos, los más afectados, y el resto, son abrumadoras. Así, el siguiente país con más transferencias sería Polonia, con 37.693 millones. Todo ello sin tener en cuenta las aportaciones y contribuciones que tendrán que hacer los países en el futuro, lo que podría reducir los totales netos de forma considerable.

Es esencial tener clara una idea: se trata de una propuesta de la Comisión, y por ahora sólo eso. Tiene que pasar por el cedazo de los jefes de Estado y de Gobierno, que chocarán con el Parlamento Europeo para ver si lo aceptan tal cual o fuerzan modificaciones. La Eurocámara debe ratificar cualquier decisión, y hace poco aprobó una resolución muy clara en la que se conjuraban para no aceptar cualquier oferta que no esté a la altura. La reacción de los diputados ayer fue, en líneas generales, muy positiva.

Para comprender una propuesta de la Comisión Europea, especialmente las que llevan el apellido de “históricas” hacen falta cuatro cosas: ignorar la palabrería, investigar si tiene ingeniería contable detrás, leer con detenimiento las reacciones de las capitales continentales y poner en perspectiva las cantidades. El paquete anunciado ayer está cargado de palabrería, pero no tiene brujería financiera, al menos en la parte más importante. ¿Son 750.000 millones relevantes cuando se habló de hasta un billón o billón y medio? Para comparar: la propuesta de la Comisión para el Presupuesto de la UE para los próximos siete años es de 1,1 billones. Este Fondo, disponible desde enero de 2021 y para usar hasta 2024, ascendería a tres cuartas partes nada menos. Puede no ser suficiente, pero no es poco.

Las reacciones políticas

Si atendemos a las reacciones políticas inmediatas, los que más ambición han reclamado hasta ahora están bastante satisfechos, porque se abre la puerta a una lluvia de millones sin condicionalidad excesiva. Es, también, una forma indirecta y retorcida de dar pulso fiscal a la UE, y de poner dinero allí donde hace poco fue imposible, como en el BICC, el embrión de presupuesto de la Eurozona que no acaba de nacer.

La propuesta de la Comisión recoge muchas de nuestras demandas. Es una base para la negociación. Debemos alcanzar pronto un acuerdo para acceder a recursos que nos permitan reactivar la economía y superar la crisis”, afirmó ayer Pedro Sánchez. “Excelente señal desde Bruselas, justo en la dirección indicada por Italia. Medio billón a fondo perdido y 250.000 millones en préstamos son una cifra adecuada. Ahora, aceleremos en la negociación y liberemos pronto los recursos”, se felicitó también el italiano Giuseppe Conte. “Esta propuesta abre la puerta a reunir a los europeos con el proyecto europeo. Le toca ahora al Consejo no frustrar esas esperanzas”, avisó el portugués Antonio Costa.

La de Von der Leyen en una propuesta para mantener a flote al sur, a los más afectados. Pero para eso hace falta superar los recelos de los ortodoxos, sobre todo los llamados Cuatro Frugales (Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia). “Las posiciones están muy separadas y este es un asunto que requiere unanimidad, por lo que las negociaciones llevarán su tiempo. Es difícil imaginar que esta propuesta sea la que llegue al final de esas negociaciones”, reaccionaron rápido fuentes diplomáticas holandesas. Sin embargo, su primer ministro, Mark Rutte, dedicó su primer mensaje curiosamente a felicitar a Conte por las reformas de su país, lo que muchos analistas han interpretado como un movimiento para ir preparando a sus votantes y para construir toda la retórica de las próximas semanas en torno a las reformas y la competitividad.

En la parte de las sobras: no hay dinero prácticamente hasta 2021 incluso aprobándose. Y hay mucho optimismo, demasiado, sobre los recursos propios que se pueden generar. La Comisión espera que nuevos tributos aporten hasta 10.000 millones por el sistema de emisiones, entre 5.000 y 140.000 por peajes de carbono en frontera. Hasta 10.000 millones en impuestos a grandes multinacionales. Unos 1.300 por la tasa a las digitales. Y entre 4.000 y 9.000 por otra tasa a los plásticos. Cada año.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha convocado a los líderes a un Cumbre el 19 de junio, que quizás pueda ser presencial. Es un tipo de batalla que no se puede hacer a distancia. “Las negociaciones van a ser muy difíciles“, avisó la canciller alemana, Angela Merkel. Ella es la que va marcando el paso. Berlín ha lanzado la ofensiva, a todos los niveles, y cuando la locomotora alemana coge velocidad, es difícil frenarla. Los colegas frugales lo han visto de lejos cuando estaban en su rincón, y ahora es posible que lo vean muy de cerca si se paren delante.

Vía: https://www.elmundo.es