El presidente del IEF, Eloi Planes, considera que las instituciones deben hacer su parte y que haya una Administración ágil, que “facilite más de lo que dificulta”

Madrid ha sido este año la anfitriona de la XXIX edición del Congreso Nacional de la Empresa Familiar, bajo el lema “Centro de gravedad”. El encuentro ha comenzado este lunes, 5 de octubre, con la intervención de Eloi Planes, presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cancelado su intervención en la apertura del congreso y ha comparecido previamente en el Palacio de la Moncloa, donde ha anunciado el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre. El congreso reúne a líderes empresariales, expertos y representantes institucionales, junto con más de 700 asistentes.
En su intervención, Eloi Planes ha querido agradecer a Su Majestad el Rey Don Felipe VI el “apoyo constante que ha mostrado a la empresa familiar española” ya que representa valores compartidos como la “continuidad, responsabilidad, servicio y compromiso” con las siguientes generaciones.
Pese a que no pudo asistir al coincidir con el inicio de su viaje de Estado a Finlandia, ha querido hacer llegar unas palabras a este instituto. El lema de este año “invita a reflexionar sobre aquello que nos permite mantener el equilibrio y avanzar en un entorno de transformación constante”, aseguraba Felipe VI en su carta.
También ha subrayado la capacidad de las empresas familiares para combinar sus raíces con una visión de futuro, y el arraigo con la apertura al mundo. Las ha definido como proyectos que nacen de iniciativas personales, crecen gracias al esfuerzo compartido y se renuevan con cada generación. Además, ha destacado su contribución al empleo, la formación de talento, la innovación y la vertebración del territorio.
Por último, ha reconocido el compromiso de estas empresas con las personas, las comunidades autónomas y una visión a largo plazo. Según ha señalado, ese compromiso les permite afrontar retos como la competitividad, la transformación tecnológica, la internacionalización y el relevo generacional.
“Sois desde luego un centro de gravedad de nuestro país, un punto de apoyo desde el que generar oportunidades, mantener el arraigo y proyectarnos hacia el futuro. Muchas gracias por vuestro compromiso con España”, ha concluido Su Majestad el Rey Don Felipe VI.
“Las instituciones tienen que hacer su parte”
Eloi Planes también ha querido poner en valor a la empresa familiar, que considera “uno de los mayores activos de nuestro país”, no solo por su peso —más del 90% de las empresas son familiares, generan más del 70% del empleo privado y aportan cerca del 60% del PIB—, sino también por su forma de mirar el mundo y su capacidad para transformar el futuro.
Asimismo, ha señalado que las empresas familiares tienen una gran responsabilidad: invertir, innovar, ganar dimensión y, en definitiva, adaptarse a un mundo que cambia a una velocidad “extraordinaria” sin perder sus valores y manteniendo su compromiso con las personas y el territorio.
No obstante, considera que las instituciones también deben hacer su parte y dejar de ver a la empresa familiar como un obstáculo, para reconocerla como parte esencial de la solución. “¿Cómo se puede construir un país con más bienestar, con más riqueza, si no se cuenta con las empresas?”, ha preguntado, al tiempo que ha reclamado que se reconozca el papel que estas desempeñan en la sociedad.
“Los empresarios queremos que nuestro país avance, queremos invertir, crear empleo, asumir riesgos y dejar empresas mejores a quienes vendrán después. Lo hemos hecho durante generaciones y queremos seguir haciéndolo. Y para hacerlo necesitamos un país que funcione, un país que nos acompañe, una fiscalidad competitiva y un marco jurídico estable que dé confianza para invertir y crecer“, ha asegurado en su discurso inaugural.
Para conseguirlo, considera necesarias una fiscalidad competitiva y un marco jurídico estable que genere confianza; una cultura que vuelva a valorar el esfuerzo, la iniciativa, el mérito y la voluntad de emprender; y una Administración ágil, que “facilite más de lo que dificulta”. También ha reclamado un país que apueste por su industria y su competitividad, así como instituciones capaces de afrontar los grandes problemas con una mirada a largo plazo, porque hay desafíos —como la vivienda, la educación o las infraestructuras— que no se resuelven en una sola legislatura.
El mensaje del Instituto de la Empresa Familiar fue directo hacia la inestabilidad actual: “cuando cambiamos constantemente las reglas es muy difícil construir solidez”. Recordando el legado de las generaciones pasadas, que lograron grandes consensos en contextos sensiblemente más complejos que el actual, se hizo un llamamiento a recuperar esa misma capacidad de entendimiento. En este sentido, la organización abogó por lograr que “la moderación vuelva a ser más sexy que la polarización”, situando al IEF como un actor dispuesto al diálogo, con voz propia y una actitud constructiva para impulsar los acuerdos que el país necesita para avanzar.
“Nosotros somos simplemente el siguiente eslabón. No somos los primeros y, si hacemos bien nuestro trabajo, tampoco seremos los últimos. Esa es nuestra responsabilidad y también nuestro privilegio”, ha concluido Planes.