
El conflicto de Oriente Medio ha vuelto a sembrar un clima de incertidumbre sobre la economía y en consecuencia, también sobre el mercado laboral que este año avanza sin una guía para la negociación de las subidas salariales en convenio. Es por ello que los sindicatos buscan que CEOE se siente para renovar el acuerdo marco que serviría como base para tejer un pacto de rentas si la guerra se traduce en una crisis de precios en el medio plazo.
“Es el momento de fortalecer los salarios, con este escenario nos hacemos fuertes en la reivindicación que planteamos para el AENC con subidas para los convenios de este año. Este no es estrictamente un pacto de rentas pero es lo más parecido” valoró el secretario general de CCOO, Unai Sordo, el pasado jueves tras la reunión mantenida con el Gobierno por el conflicto. En el mismo sentido se expresó el líder de UGT, Pepe Álvarez, que recordó que los sindicatos ya han solicitado formalmente a CEOE que se siente a abordarlo sin obtener respuesta.
El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) es un texto en el que patronal y sindicatos llegan a unos acuerdos de mínimos con el objetivo de guiar los convenios colectivos que se cierren en todo el país en un periodo de tres años. El último de ellos caducó en 2025, por lo que los agentes sociales tienen pendiente la tarea de negociar las pautas para las negociaciones del próximo trienio.
Este acuerdo va más allá de la referencia salarial, pero suele ser el punto más importante, en tanto que contribuye a reducir la conflictividad laboral al recoger el punto de encuentro entre las demandas salariales de los sindicatos y la disposición de los empresarios. Tampoco se reduciría a este aspecto un pacto de rentas, en el que también participaría el Gobierno y que persigue limitar el crecimiento de los salarios y de los márgenes empresariales para repartir los efectos de la crisis.
La reciente experiencia del aumento de precios derivado de la invasión rusa de Ucrania apunta a que será difícil cerrar ninguno de estos dos acuerdos en un contexto de elevada inflación. El último AENC se aprobó en 2023, pese a que las conversaciones entre las partes comenzaron un año antes, cuando se necesitaba que un texto diera relevo al caducado en 2021. Además, el documento pactado por CEOE, Cepyme, CCOO y UGT no incluyó subidas retroactivas para 2022 -año en el que más se encareció la cesta de la compra- pese a que era uno de los principales objetivos sindicales.
Pese a los intentos de la entonces ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, tampoco se fraguó un pacto de rentas en el que los representantes de los sindicatos entendían que debían incluirse cláusulas de revisión salarial por las que se volverían a mejorar los salarios si el IPC superaba las expectativas y los empresarios querían incorporar ajustes para los funcionarios y los pensionistas, que experimentaron mejoras en sus nóminas sin ningún tipo de ajustes de este tipo.
Por el momento los precios están lejos de encontrarse en un escenario similar al anotado en 2022, tal y como ha recordado el Gobierno en reiteradas ocasiones en las últimas semanas. Las tensiones internacionales derivadas del conflicto se están haciendo notar en el precio de los combustibles, sobre todo en el del diésel, lo que previsiblemente afectará en el índice de precios de los meses de marzo y abril. No obstante, el Ejecutivo sostiene que el comportamiento de las afiliaciones a la Seguridad Social es el habitual, lo que denotaría que los efectos de la guerra no han afectado aún a la intención de contratar.
El comportamiento del empleo en los años posteriores a la crisis ha sido muy positivo, incluso en 2025 cuando los análisis comenzaban a avanzar una moderación en las incorporaciones al mercado de trabajo. El peso de los flujos migratorios ha contribuido de forma importante a este avance, al aportar mano de obra que ha permitido cubrir los sectores donde se anotaban más vacantes e incrementar la demanda. En los primeros meses del año, las organizaciones empresariales han vuelto a advertir de signos de ralentización en las contrataciones, que podrían agravarse si el conflicto se extiende en el tiempo.
En enero y febrero apenas se han registrado 28 convenios colectivos, de los que una parte estaban firmados antes de que terminara 2025, y recogen una subida salarial media del 3,22%. Este incremento supera a los incrementos recogidos en los acuerdos laborales que se firmaron en años anteriores y que todavía tienen vigencia para este ejercicio (2,91%). Si bien, los negociadores van a ciegas a la hora de pactar estos incrementos, con la única referencia de las previsiones de incremento de precios que con toda probabilidad se verán alteradas por el conflicto con origen en Irán.
En cualquier caso, este porcentaje queda muy lejos de la propuesta presentada por los sindicatos para la negociación del AENC. CCOO y UGT plantearon elevar los sueldos un 4% al año, un 12% en total y aplicar subidas adicionales a los sueldos inferiores al salario medio, de entre un 1% y un 3%, lo que podría resultar en un incremento del 21%. Las organizaciones empresariales consideran desproporcionadas estas reclamaciones y se niegan a iniciar las conversaciones.
La patronal manifestó su malestar porque los sindicatos hicieran públicas sus demandas, el texto que en la jerga se conoce como plataforma, a través de los medios de comunicación y que no la reservasen para el ámbito de la negociación. Sin embargo, habían expresado su negativa a sentarse meses antes.