El SMI de 2026 equivaldrá a más del 71% del salario promedio en las pymes

El ministerio de Trabajo propuso el pasado miércoles incrementar el Salario Mínimo Inteprofesional (SMI) un 3,1% para este año, hasta los 1.221 euros al mes –que corresponde a 17.094 euros anuales– y que no tribute. Con este impulso, el SMI ya superaría el 71% del salario medio en las micro y pequeñas empresas.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, presentó el pasado mes de diciembre el informe elaborado por los expertos en el que recomendaban la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para este año. Con las dos cifras marcadas por este grupo, si la cartera que encabeza Díaz se hubiera decantado por un incremento del 4,7% y que pague el Impuesto de la Renta Sobre las Personas Físicas (IRPF) –que serían 1.240 euros mensuales en 14 pagas, lo correspondiente a 17.360 euros al año–, el Salario Mínimo Interprofesional supondría hasta el 73,8% del salario medio en las microempresas

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En la última reunión, en la que estuvieron presentes tanto la patronal como los sindicatos, el ministerio anunció que se decantaba por la subida más baja que marcaba el informe elaborado por los expertos y que no paga IRPF, del 3,1%. Así, el SMI supondrá hasta el 72,6% del salario medio en la compañías de menos de 10 trabajadores, mientras que en las de hasta 50 empleados supone el 71,4%. En ambos tamaños de empresa se supera de nuevo con creces el objetivo que Yolanda Díaz se marcó en 2019 de que las subidas del Salario Mínimo Interprofesional alcanzaran el 60% del salario medio neto.

Los incrementos han sido tan cuantiosos y rápidos desde el año 2018, que esa meta está ya pulverizada, y con creces, en el caso de las micro y pequeñas empresas españolas, ya que en ellas, las dos propuestas de los expertos superan incluso el 70% de su salario medio.

El alza de los costes laborales es uno de los grandes problemas que enfrentan las pequeñas y medianas empresas y se trata de una situación que ya han denunciado desde Cepyme, la patronal que representa a las pequeñas y medianas empresas. Y es que, su presidenta, Ángela de Miguel, considera que estos incrementos ponen en peligro la viabilidad de 86.000 microempresas. Ante esta situación, De Miguel no cierra la puerta a un acuerdo con el Gobierno, pero pone por delante la defensa de las compañías de más reducido tamaño, que serían las más afectadas: “Nosotros tenemos que defender a esas 86.000 microempresas que pueden desaparecer por el aumento de costes”.

Y es que, ante este contexto, son las compañías de tamaño mediano a las que menos afectadas se verán por esta situación, ya que el incremento del 3,1% supone el 58,1% de las nóminas medias para estas organizaciones, aún 1,9 puntos por debajo del 60% que el ministerio de Trabajo se marcó como objetivo. La primera vez que se superó el umbral del 70% fue el año pasado, cuando el SMI subió un 4,4%, hasta los 1.134 euros al mes. Y es que, tras su aprobación en el mes de febrero, el Salario Mínimo Interprofesional comenzó a suponer el 73,1% del salario medio en las microempresas.

Propuestas patronal y sindicatos

Las propuestas del comité de expertos se encontraban alejadas tanto de las que presentaron los sindicatos y la patronal. En el mes de noviembre, CCOO y UGT señalaron que el Salario Mínimo Interprofesional para el año 2026 debía incrementarse hasta un 7,5%, hasta los 1.273 euros brutos al mes, con el pretexto de que el SMI tributara por primera vez y fuera la empresa la que asumiera el coste del pago de IRPF. Aun así, os representantes de los trabajadores también establecían un incremento del 2,7% si no tributa, lo que supondría elevar el Salario Mínimo Interprofesional un 2,7%, hasta los 1.216 euros mensuales en 14 pagas. Ahora que Trabajo ya se ha decantado por un impulso del 3,1% y que no tribute, esta opción ha superado la propuesta para ese escenario de los sindicatos.

A pesar de ello, la cifra que marcó el miércoles el ministerio de Trabajo, a pesar de ser la más baja de la recomendada en el informe de los expertos, se encuentra alejada de la que presentó CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), desde donde se propuso que el Salario Mínimo Interprofesional debía elevarse para el año 2026 un 1,5%, hasta los 1.151 euros al mes en catorce pagas, lo que supondría un incremento de 17 euros respecto al actual.

Hace casi un mes se celebró la primera reunión entre el Ministerio de Trabajo, patronal y sindicatos para conocer las posturas de cada una de las partes negociadoras para llegar a un acuerdo. En este primer encuentro,el ministerio liderado por Yolanda Díaz no confirmó si el Salario Mínimo Interprofesional pagaría IRPF o no este año. Si bien es cierto que los negociadores de la patronal son los más reticentes a subir el Salario Mínimo Interprofesional un 3,1%, su apoyo al incremento depende de si el Gobierno permite o no compensar el alza de las nóminas recortando o eliminando los pluses por peligrosidad o por idiomas, por ejemplo.

Y es que, el pasado mes de octubre, Trabajo envió un borrador a los agentes sociales del Real Decreto con el que trata de impedir que las empresas puedan absorber o compensar los complementos salariales que tuviesen reconocidos los trabajadores al trasladar la subida del SMI a sus nóminas. Un cambio que CEOE entiende que no se puede realizas a través de un reglamento y que obligará a elevar los sueldos hasta un 25% en algunos sectores.

Tras los desencuentros entre la patronal y Trabajo, el ministerio que encabeza Díaz se comprometió con los agentes sociales a impulsar un cambio en la normativa que impide revisar los contratos que tienen suscritos las empresas que prestan servicios a las administraciones públicas –y que es una de las reclamaciones que la patronal venía incluyendo para el acuerdo del SMI desde hace años–. Cabe destacar que es una norma que depende del ministerio de Hacienda y que freno recientemente una enmienda del PNV que buscaba cambiarla, con un escrito en la que cifró el coste en 280,5 millones de euros para el Estado.

Compromiso de Hacienda

La decisión sobre si el SMI tributaría o no la tenía el ministerio de Hacienda, que el año pasado ya tuvo que aprobar una deducción para que los trabajadores que cobraban el Salario Mínimo no pagaran IRPF.

Este año se planteaba sobre la mesa el mismo debate si finalmente el ministerio de Trabajo se decanta por una subida del 3,1%, aunque la cartera que lidera la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ya se mostró abierta a analizar la actualización de la deducción vigente en el IRPF, en principio prevista únicamente para 2025, para adaptarla a la subida que experimentará la renta mínima y que la cartera que lidera Díaz espera cerrar en, como viene siendo costumbre, el mes de febrero.

Fue el miércoles cuando el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, anunció en la rueda de prensa posterior a la reunión que el incremento del 3,1% sin tributar contaba con el visto bueno del ministerio de Hacienda. No obstante, evitó concretar cuál será la fórmula empleada para evitar que se dé esta retención o devolver estas cuantías con carácter posterior en la declaración de la Renta, si bien, reconoció que lo esperable sería que se repitiera la fórmula del año pasado y que se cree una deducción específica para que estos trabajadores recuperen lo aportado.

Incrementos del SMI desde 2018

La subida del Salario Mínimo Interprofesional es una medida que el Gobierno socialista prometió en su primera legislatura, cuando Pedro Sánchez relevó a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, y que reiteró cuando logró formar Gobierno en el año 2023. A pesar de que el SMI se lleva incrementando de manera ininterrumpida desde al año 2014 –cuando Mariano Rajoy era presidente del Gobierno y el SMI era de 645 euros al mes– los incrementos más pronunciados se vienen registrando desde hace ocho años. De hecho, desde el año 2018, la mayor subida se registró en 2019, cuando el salario subió un 22,3% (unos 164 euros) y pasó de los 736 euros en 2018 a los 900 ese año. Se trata de un acuerdo al que llegó el Ejecutivo socialista con Podemos para investir a Pedro Sánchez presidente.

Después, aunque fue incrementando a lo largo de los años, los aumentos fueron en menor porcentaje, hasta el 2023, cuando volvió a haber un repunte con una subida del 8% y en el que se pasó de los 1.000 euros mensuales, a los 1.080. Ahora, el incremento será menos pronunciado que en años anteriores. De hecho, la subida del 3,1% –1.221 euros al mes–, si finalmente se aprueba este incremento, se trataría del menor impulso registrado desde el año 2021, cuando los salarios apenas se revalorizaron un 1,6%, pasando de los 950 euros mensuales que se cobraba en 2020 a los 965 que se comenzaron a percibir ese año.

Costes laborales al alza

Uno de los principales motivos por los que la patronal se muestra en contra de subir el Salario Mínimo Interprofesional más de un 1,5% es por el efecto que tiene en los costes laborales que se mantienen por encima del 3% desde 2021, según los datos del último Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme, y prometen volver a incrementarse con la nueva subida del SMI. Para el conjunto de las pequeñas y medianas empresas, el coste laboral fue del 3,3% en el segundo trimestre del año 2025, lo que corresponde a los meses de abril hasta junio. Se trata de una cifra que, aunque menor que en 2024, cuando este aumento alcanzó el 4,4%, sigue presionando a las pequeñas y medianas empresas. Y es que, para poner en contexto el ritmo de crecimiento de los costes relacionados con los salarios de los trabajadores, en los diez años previos a la pandemia crecían a un ritmo medio anual del 0,3%, 2,7 puntos inferior de lo que lo hizo en el segundo trimestre del año pasado.

Vía: https://www.eleconomista.es/