La hostelería y la alimentación, contra la subida del IVA: «Sería la puntilla»

  • Los tipos reducidos del consumo recaudan 35.000 millones anuales en España
  • Las asociaciones empresariales responden al gobernador del Banco de España
  • Restaurantes y bares piden medidas que activen el consumo y no lo frenen
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El sector de la hostelería, la distribución y la alimentación se oponen frontalmente a una subida fiscal, tal y como planteó el pasado martes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. En su opinión, un incremento del IVA acabaría por hundir aún más el consumo y retrasar la recuperación económica, además de ir en la línea contraria de la que están marcando el resto de países europeos.

Durante su comparecencia en la Comisión de Reconstrucción del Congreso, aconsejó, en concreto, revisar los bienes gravados con los tipos de IVA más bajos, reducido y superreducido, para conseguir aumentar la recaudación ante la elevada deuda pública y déficit, consecuencia de las medidas para hacer frente al Covid-19. El tipo superreducido, del 4%, afecta a productos básicos de primera necesidad como el pan la leche, los huevos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos y cereales y el reducido, del 10%, a la hostelería y otras actividades, como el transporte o los productos farmacéuticos. Entre ambos tramos (reducido y superreducido, se recaudan 35.262 millones, según estimaciones sobre el último ejercicio con datos completos, 2018, frente a los 32.800 que recauda el tipo general del IVA, del 21%

Desde la patronal Hostelería de España aseguran, en este sentido, que «la subida del IVA reducido, con el que cuenta actualmente la hostelería, supondría la puntilla definitiva para un sector que, ya de por sí, parte de una situación muy grave, ocasionada por toda la tragedia sanitaria que hemos vivido, y que nos sitúa en nuestro peor momento».

Menos poder adquisitivo

La organización que preside José Luis Yzuel recuerda que la hostelería es muy sensible a cualquier cambio que afecte al bolsillo de los consumidores, y que, en esta ocasión, tendría además un doble impacto, ya que no sólo afectaría al consumo en bares y restaurantes, sino también a otros productos, que reducirían igualmente la capacidad de gasto de los españoles.

«El gobernador habla de echar un vistazo a Europa, y en este sentido debemos decir que el tipo medio reducido en los países de la Unión Europea se sitúa en el 10,6% (EU-28), que es el que se aplica en hostelería, al igual que en España, por tanto, nuestro país hoy está en la media de los tipos reducidos de nuestro entorno, y esa subida nos restaría competitividad. El sector, necesitaría ahora medidas que impacten en la activación del consumo y no que lo frenen», aseguran desde la patronal de los hosteleros.

En la misma línea también, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas considera que «hay que descartar la imposición de impuestos al consumo con el objetivo de mantener una mayor renta disponible en el ciudadano y de esta manera contribuir a la recuperación». Y es que para la patronal de la industria alimentaria, «medidas como la subida del IVA tienen un carácter recaudatorio que solo tiene como efecto disminuir la renta de los ciudadanos y retrasar la recuperación económica y la creación de empleo».

Y aunque declina responder a una propuesta concreta, como es la del Banco de España, en Anged, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, se oponen también a una subida impositiva. Su presidente, Alfonso Merry del Val, ya reclamó al Gobierno el pasado lunes durante la cumbre empresarial de la CEOE que no convirtiera a España en un «infierno fiscal» y la patronal de El Corte Inglés, Carrefour, Ikea y Fnac recuerda ahora que lo importe es «una reforma integral de la fiscalidad para incentivar el consumo». En la misma línea que las organizaciones empresariales se pronunció este miércoles la Unión de Contribuyentes, una organización en defensa de una baja fiscalidad. Para su presidente, Juan Pina, «el gobernador en realidad ha alentado al Gobierno a adoptar una medida nefasta que perjudicaría a infinidad de contribuyentes, sobre todo a los más vulnerables por la crisis económica derivada de la pandemia».

En su opinión, «no se trata de recaudar más sino de gastar menos» porque «ante una crisis tan grave como la actual, la clave no está en encontrar soluciones creativas para cobrar aún más a los ciudadanos, sino en dejar más dinero en sus bolsillos, es decir, en la economía, en la sociedad, reduciendo todo el gasto público no esencial».

El IVA es un tributo que sufre mucha presión de lobby y que su subida es tremendamente impopular

En este sentido, los expertos consultados por elEconomista destacan la inoportunidad de plantear una subida de los tipos reducidos del IVA justo en este momento de grave e inédita crisis. La hostelería ha pasado unos meses cerrada, a causa de la hibernación económica derivada de la pandemia, y afronta una campaña de verano con virtualidad de mitigar el impacto del Covid en sus cuentas de 2020, por lo que no conviene lastrar ahora el consumo. Asimismo, expresan los economistas que la subida de los tipos bajos del IVA perjudicaría la competitividad del turismo (cuyo tipo es el 10%) en favor de otros países competidores del segmento sol y playa que han acusado en menor medida el impacto de la pandemia.

El profesor del CEF Juan Fernando Robles destaca que no es el momento de subir los tramos bajos del IVA. Coincide con la opinión de la hostelería de que ahora cualquier subida fiscal «es la puntilla», y recomienda, cuando se aborde esa medida, revisar sobre qué productos hacerla y sobre cuáles no. Por su parte, el economista Javier Santacruz también critica el momento, pese a no ser un detractor de la medida de revisión de los tipos del IVA, eso sí, siempre que se compense esa subida de los tramos más bajos con otras actuaciones como la rebaja de cotizaciones o de conceptos del IRPF. En cualquier caso, todos los expertos consultados coinciden en que el IVA es un tributo que sufre mucha presión de lobby y que su subida es tremendamente impopular y difícil de abordar por cualquier gobernante por el rechazo social generalizado que causa, si bien su efecto detractor sobre el consumo se diluye en pocos meses.

El déficit por cuenta corriente cae a la mitad

La balanza por cuenta corriente, que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias, redujo a más de la mitad su déficit en el primer trimestre del año, hasta los 900 millones de euros, frente al déficit de 2.000 millones del año anterior, según los datos publicados por el Banco de España. La evolución de la balanza por cuenta corriente en los tres primeros meses del año se explica por el menor déficit de la balanza de bienes, de la renta secundaria y el mayor alza del superávit de la renta primaria, que compensaron el menor superávit de la renta de servicios. El turismo y los viajes redujeron a 4.800 millones su superávit, frente a los 10.200 millones logrados el año pasado.

Vía: https://www.eleconomista.es