Las cláusulas de garantía salarial frente a la inflación solo protegen a cuatro de cada diez trabajadores cubiertos por un acuerdo

Los precios suben por encima del 3% desde la primavera pasada y han escalado especialmente en julio y agosto. Este repunte no se ha visto aún reflejado en los acuerdos salariales, con lo que este verano, los casi nueve millones de trabajadores con sus convenios colectivos ya cerrados para este año han intensificado la pérdida de poder adquisitivo que venían acumulando desde marzo. En concreto, en agosto pasado el IPC escaló al 4,3%, mientras que los salarios pactados en convenio avanzaron un 3,04%, según los últimos datos estadísticos publicados este jueves por el Ministerio de Trabajo. Pese a todo, si se toma el avance de los precios en promedio durante lo que va de año, esta pérdida de poder de compra es algo menor e incipiente, ya que el avance medio de los precios se sitúa en el 3,1% entre enero y agosto, frente al 3% del avance salarial.
Inflación vs. Sueldo. Evolución anual en %
En cualquier caso, esta circunstancia se produce, además, en un escenario en el que los negociadores de convenios no tienen una guía vigente para discutir las subidas salariales, ya que el último Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva (AENC) terminó su vigencia en diciembre de 2025 y, de momento, no hay ni siquiera conversaciones entre las cúpulas patronales y sindicales para abordar su reedición, según han confirmado fuentes de los interlocutores sociales. Es más, no existen perspectivas de que la inflación vaya a ceder en próximos meses. Las previsiones de inflación de distintos expertos y organismos oscilan entre el 3,2% promedio para todo 2026 del panel de Funcas y el 3,6% de IPC medio que ha calculado el Banco de España.
Esta falta de marco común no ha retrasado, sin embargo, el ritmo de las negociaciones de convenios, ya que hasta agosto pasado había dos millones de trabajadores que firmaron en 2026 sus convenios colectivos, frente a los 1,86 millones que lo habían hecho en ese mismo periodo en 2025. En total, sumando a estos trabajadores que han cerrado sus condiciones laborales este año a todos aquellos que lo hicieron en años anteriores pero con efectos también para 2026, hay un total de 8,8 millones de asalariados con sus convenios en vigor, una cantidad muy similar a la registrada justo un año antes.
Como consecuencia de esa subida de la inflación, los convenios que se han firmado este año sí han empezado a reflejar ya la tendencia ascendente de los precios y recogen un incremento salarial medio del 3,76%, muy superior al 2,91% del aumento acordado para los trabajadores que firmaron su convenio en años anteriores con efectos para 2026.
Variación salarial por actividad. Ordenado por número de trabajadores
Dicho todo esto, no todos los empleados han empezado a perder poder adquisitivo a pesar del repunte inflacionista. Algunos sectores han pactado incrementos superiores al 4%, como el 14% acordado por casi 3.000 empleados de artes gráficas y reproducción; el casi 7% recogido de media en los convenios del sector de asistencia en centros residenciales de cuidados o el 6% pactado por los empleados de fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos.
En el horizonte está el planteamiento salarial que los sindicatos anunciaron en enero que plantearían a la patronal para este año y que consistía en un incremento del 4% como mínimo para 2026, 2027 y 2028. No obstante, esta demanda, en previsión de que se produjera el incremento de los precios que ha empezado a registrarse desde julio con mayor intensidad, iba acompañada de la exigencia de la firma de cláusulas de garantía salarial en los convenios colectivos. Así, la subida del 4% para cada uno de estos años debería verse incrementada en un 1,5% adicional, según las exigencias de CC OO y UGT, “si el IPC interanual de diciembre fuera superior al incremento (salarial) pactado para ese año y se aplicará con efecto del 1 de enero del año siguiente”.
Esta insistencia sindical en proteger a los asalariados ante una eventual pérdida de poder de compra generada por un repunte inflacionista ha provocado un aumento del número de trabajadores que cuentan en sus convenios de referencia con cláusulas de revisión o garantía salarial, pero siguen sin ser mayoría. En agosto pasado había 3,5 millones de trabajadores que tenían una de estas cláusulas, lo que suponía cuatro de cada diez asalariados con su convenio cerrado y vigente para este año. Además, no todos ellos estaban totalmente protegidos frente al repunte de los precios: a 2,3 millones se les compensaría el alza del IPC por encima de la subida pactada a partir del año siguiente; mientras que 1,2 millones sí verían compensado ese desfase de forma retroactiva, con efectos desde el 1 de enero de 2026.