- El avance de la afiliación no basta para explicar el aumento de la incapacidad temporal
- Es la primera vez que las ausencias asociadas a la IT superan el millón en un trimestre
- Cuatro sectores ya aplican convenios con rebajas de sueldo para bajas laborales

Algo extraño ocurre en los últimos años con el comportamiento de las bajas laborales más comunes, las asociadas con la incapacidad temporal (IT). El número de trabajadores afectados por estas dolencias se ha más que duplicado en el periodo transcurrido desde 2019. Y desde el PP defienden que su presidente, Alberto Núñez Feijóo, se refería en todo momento a este insólito fenómeno cuando abogó, esta semana, por recortar el sueldo de los trabajadores afectados por dichas dolencias.
Los detractores de Feijóo, sin embargo, alegan que el auge de la IT tiene muy poco que ver con el absentismo, y es coherente con las características de un mercado laboral que está más envejecido y, sobre todo, cada vez contiene más trabajadores.
Ahora bien, las estadísticas reflejan que ambas variables, el empleo y la incapacidad temporal, han tenido un ritmo de crecimiento completamente dispar, de modo que el fuerte avance de las bajas por IT es difícilmente explicable por el aumento, mucho más moderado, del empleo en el periodo considerado.

Sin duda, la afiliación a la Seguridad Social muestra un ímpetu no visto antes en nuestro más. El dato oficial más reciente, relativo al mes pasado, muestra cómo se superaron por primera vez los 22,4 millones de trabajadores. En junio de 2019, en los inicios del mandato del presidente Pedro Sánchez, esa cifra se situaba en 19,5 millones. Entre ambas cifras media un incremento del 15%.

Datos de la última EPA
Por su parte, para rastrear el comportamiento de las bajas por incapacidad temporal en un periodo semejante de tiempo, es necesario recurrir a la última Encuesta de Población Activa (EPA), elaborada por el INE. Su edición más reciente, relativa al primer trimestre de 2026, revela cómo entre ese periodo y los tres primeros meses de 2019 los trabajadores de baja por incapacidad temporal pasaron de 532.000 a la cifra más actualizada que se acerca a los 1,1 millones. Así, esta rúbrica se ha más que duplicado y eclipsa sin ninguna dificultad al 15% de avance propio de las afiliaciones.
En otras palabras, la modalidad más común de las bajas ha pasado a ser así en el primer motivo alegado por los trabajadores para explicar por qué no acudieron a su empleo, en sus respuestas a las preguntas que el INE les planteó.
Si bien es cierto que las razones señaladas varían en función del trimestre, esta es la primera ocasión que más de un millón de personas hacen alusión a las bajas por incapacidad de carácter temporal. Son menos de 900.000 las que se ausentaron por vacaciones y 150.000 por disfrutar el permiso por nacimiento.
Todas las partes concernidas en esta polémica coinciden en que, obviamente, no todas las personas que se hallan de baja por un accidente o una enfermedad común incurren en fraude a sus empresas y merecen el calificativo de absentistas. Ahora bien, el auge que experimenta este tipo de ausencias, y su desproporción con respecto al ritmo al que avance el empleo, hace que tanto los agentes sociales, como el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, mantengan una mesa de diálogo abierta desde el mes de octubre de 2024.
El problema estriba en que las discusiones apenas se han traducido en implementación de reformas. El Gobierno ha puesto varias propuestas sobre la mesa a lo largo de los últimos meses, pero la incorporación progresiva, en los casos en que esa práctica sea posible, y la obligación de que los médicos concreten para qué actividades queda impedido el trabajador en casos de pluriactividad. Estas son las iniciativas que tienen más posibilidades de concretarse pronto en una ley.
Tanto CEOE y Cepyme desde una perspectiva conjunta como los sectores más afectados por el problema (como los relacionados con los servicios) denuncian la dificultad de sacar adelante la actividad con varias bajas, de encontrar perfiles que sustituyan a los trabajadores que se ausentan por causa justificada e incluso de seguir prestando el servicio en caso de microempresas en las que una única falta puede conllevar que se cierre ese día.
Pero también hacen referencia a la variable económica, las empresas cifran el coste en más de 16.000 millones de euros, una cifra que parece que se superó en 2025, cuando Seguridad Social desembolsó 18.000 millones en estas prestaciones. Esta última cantidad rozará los 20.000 millones este año, de acuerdo con las mutuas.