La industria advierte de que el absentismo, con un coste de 3.100 millones anuales, ya afecta a su competitividad

La tasa media de absentismo en el sector se ha disparado un 40% desde antes de la pandemia

Cadena de montaje de una fábrica de vehículos.Mundo

La industria manufacturera española ha unido sus fuerzas para mostrar su “especial preocupación” por el absentismo laboral, un fenómeno que ya supone un coste de 3.178 millones de euros al año para el sector y que está restándole competitividad frente a otros países.

“El incremento del absentismo laboral se ha convertido en un elemento de especial preocupación para la industria, dado su efecto directo sobre la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las empresas”, lamentó ayer la Alianza por la competitividad de la industria española, integrada por las principales patronales industriales: de la automoción, combustible, papel, química y farmacia, alimentación y bebidas, cemento, materias primas minerales, componentes de automoción y siderurgia.

Este grupo, que representa a un 60% del Producto Interior Bruto (PIB), subraya que las ausencias prolongadas o repetidas están tensionando el funcionamiento diario de numerosos centros productivos y comprometiendo la capacidad de las empresas para afrontar picos de actividad, garantizar plazos y mantener su competitividad. “En un escenario global exigente, donde la industria española compite con mercados altamente eficientes, la Alianza considera imprescindible abordar esta situación desde una perspectiva estructural y compartida”, señalan.

Según datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), el coste de las bajas médicas en el sector industrial ascendió en 2025 a 3.178 millones de euros, incluyendo el coste directo para las empresas y el importe de las prestaciones económicas de la Seguridad Social a cargo de las mutuas, lo que supone un 13,22% más que en 2024 y un 103,10% respecto al ejercicio 2021.

El incremento en los últimos cuatro años ha sido superior en el segmento industrial que en el conjunto de la economía, donde el coste de las bajas ha crecido un 81,6%, según AMAT.

Por su propia naturaleza, el absentismo es especialmente dañino para la industria manufacturera, ya que dificulta la organización de turnos, altera los ritmos de producción y genera sobrecargas en los equipos operativos, lo que afecta directamente a la competitividad. “Unas tasas elevadas de absentismo son especialmente preocupantes dada la complejidad de los entornos productivos. La industria española integraactividades con una interdependencia operativa muy elevada, donde las ausencias reiteradas de un porcentaje importante de trabajadores pueden generar cuellos de botella que afectan a líneas completas de producción. Para estos entornos, la Alianza considera fundamental que cualquier reforma del sistema tenga en cuenta la complejidad y la sensibilidad organizativa de estos procesos”, solicitan.

El sector de la automoción es uno de los que se muestra más sensible con este asunto. Josep María Recasens, presidente de Renault Group España, admitía la semana pasada en una entrevista con EL MUNDO que “bajar el absentismo es una de las condiciones que se tienen que cumplir en las fábricas de Renault en España para que lleguen nuevos coches eléctricos”. La falta de los trabajadores a sus puestos preocupa mucho en el sector, como mostró Mª Paz Robina, presidenta saliente de Michelin España, quien en otra entrevista con este medio admitió que el absentismo se ha duplicado tanto en el País Vasco como en Castilla y León, llegando a cotas de entre el 6% y el 12%. “Quiere decir que en Vitoria hay días que faltan 300 o 400 empleados. Es brutal y reorganizar los turnos genera un gran desgaste, aparte de mala imagen en la central. Es un problema multifactorial, por ejemplo, desde la pandemia se tarda más en que te atienda el médico y hay gente que ha cambiado su mentalidad. Lo hemos abordado con las mutuas, los políticos y los sindicatos, pero no lo atajamos. Dicho lo cual, lo primero es que las personas enfermas se curen lo antes posible, pero las que no están enfermas no deberían estar ahí”, apuntaba.

Ya en 2023, el entonces presidente de Anfac, la patronal de fabricantes de automóviles, Wayne Griffiths, decía que el absentismo laboral no podía ser “la nueva normalidad”, con una tasa que se había duplicado del 5% al 10% tras la pandemia.

La tasa media anual de absentismo en el sector industrial ha crecido un 40% desde los niveles previos a la pandemia, pasando del 5,1% de las horas pactadas en 2018-2019 al 7,35% en 2025. “Es necesario situar este asunto en el centro del debate institucional, adoptando soluciones que combinen protección del trabajador, solidez técnica y eficiencia en la gestión pública”, demandan.

Según el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre Incapacidad Temporal, a nivel de sector, manteniendo el resto de las características constantes, la probabilidad de estar en situación de IT es mayor en la industria manufacturera, actividades sanitarias y de servicios sociales, transporte y almacenamiento, suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación, y actividades administrativas y servicios auxiliares.

De hecho, un 18,45% de los trabajadores de la industria manufacturera iniciaron en 2024 un proceso de IT, uno de los cuatro sectores con más proporción, junto con actividades sanitarias y de servicios sociales (23,9%), actividades administrativas y servicios auxiliares (19,1%), y suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación (18,8%).

Posibles soluciones

Las patronales industriales piden reforzar el papel de las mutuas colaboradoras para intentar mejorar los tiempos de diagnóstico, seguimiento y reincorporación; ya que eso ayudaría a reducir ausencias innecesariamente largas y a facilitar retornos seguros al puesto de trabajo, disminuyendo el impacto organizativo para las empresas.

Defienden también fortalecer los sistemas de información, control y evaluación -tanto internos como externos- relacionados con los procesos de incapacidad temporal. Entre los aspectos susceptibles de revisión se encuentran los controles en procesos prolongados y la gestión de casos recurrentes.

Vía:https://www.elmundo.es/