Los precios de los microprocesadores ya han subido un 15%
La IA de agentes hace que este componente se vuelva esencial
Intel, ARM y AMD, los principales productores, ya se disparan hasta un 66%

La IA ha desatado un enorme cuello de botella como pocos se recuerdan en la memoria. La demanda de RAM por parte de los centros de datos es inabarcable y los productores están paralizados por viejas heridas del pasado, cuando se lanzaron a producir antes de tiempo y lo pagaron con pérdidas históricas. Los precios se han septuplicado y se han llevado todo el protagonismo, con las empresas del sector disparadas en bolsa y algunas de ellas abandonando el mercado minorista, como el caso de Micron. Sin embargo, los expertos están advirtiendo que este no es más que el aperitivo del verdadero muro y shock del mercado que está fraguando al calor de la inteligencia artificial, las CPU. El mercado ya está notando este giro y los mayores productores se disparan.
El cerebro de la informática se dispara en bolsa
Variación desde principio de año de las principales fabricantes de CPU frente al S&P 500. Datos en porcentaje
Las unidades de procesamiento central (CPU) son el cerebro de cualquier dispositivo electrónico, incluidos los ordenadores, los móviles y los televisores. Estos componentes informáticos se encargan de procesar la información y las órdenes para que los programas se ejecuten correctamente, enviando las instrucciones a los diferentes componentes o calculando por ella misma como si fuese el director de orquesta de un ordenador. La crisis comenzó con las memorias RAM, la capacidad que usan los dispositivos electrónicos para arrancar funciones.
Cuanto más potente es una CPU, más velocidad y volumen de instrucciones puede ejecutar, lo que permite activar un número mayor de programas o que estos realicen tareas cada vez más complejas. Esto es clave para una IA de agentes que se basa en procesos activos dentro del propio ordenador y no tanto en cálculos. En Occidente, los dos principales fabricantes de microprocesadores han sido históricamente Intel y AMD.
Las grandes tecnológicas están realizando ingentes inversiones para implementar la IA de manera masiva. Cuando DeepSeek aterrizó en el mercado con la promesa de realizar lo mismo que la IA de Sam Altman con muchos menos recursos, provocó un terremoto bursátil y la aparición de ejecutivos como el CEO de Microsoft alertando de que se venía un efecto Jevons y que ahora amenaza con saltar a las CPU.
Respecto a los precios, de momento sí se están produciendo ciertos avances y ya se está notando cierta tensión. Por ejemplo, Intel ya ha subido oficialmente los precios dos veces en lo que llevamos de 2026 entre un 10% y 15% según el modelo. Sin embargo, esto está muy lejos de las enormes subidas que se han visto en la memoria.
Agentes y CPU
Sin embargo, los expertos están anticipando que estas alzas iniciales son solo el calentamiento y que lo más probable es que se conviertan en el próximo epicentro de un shock de demanda. Desde Morgan Stanley comentaban en un reciente informe que “a medida que la inteligencia artificial pasa de los modelos generativos a los agentes (que pueden hacer tareas automatizadas), se producirá un cambio radical y el cuello de botella se desplazará hacia la CPU“
La IA ha desatado un enorme cuello de botella como pocos se recuerdan en la memoria. La demanda de RAM por parte de los centros de datos es inabarcable y los productores están paralizados por viejas heridas del pasado, cuando se lanzaron a producir antes de tiempo y lo pagaron con pérdidas históricas. Los precios se han septuplicado y se han llevado todo el protagonismo, con las empresas del sector disparadas en bolsa y algunas de ellas abandonando el mercado minorista, como el caso de Micron. Sin embargo, los expertos están advirtiendo que este no es más que el aperitivo del verdadero muro y shock del mercado que está fraguando al calor de la inteligencia artificial, las CPU. El mercado ya está notando este giro y los mayores productores se disparan.https://flo.uri.sh/visualisation/28631081/embed
Las unidades de procesamiento central (CPU) son el cerebro de cualquier dispositivo electrónico, incluidos los ordenadores, los móviles y los televisores. Estos componentes informáticos se encargan de procesar la información y las órdenes para que los programas se ejecuten correctamente, enviando las instrucciones a los diferentes componentes o calculando por ella misma como si fuese el director de orquesta de un ordenador. La crisis comenzó con las memorias RAM, la capacidad que usan los dispositivos electrónicos para arrancar funciones.
Cuanto más potente es una CPU, más velocidad y volumen de instrucciones puede ejecutar, lo que permite activar un número mayor de programas o que estos realicen tareas cada vez más complejas. Esto es clave para una IA de agentes que se basa en procesos activos dentro del propio ordenador y no tanto en cálculos. En Occidente, los dos principales fabricantes de microprocesadores han sido históricamente Intel y AMD.
Las grandes tecnológicas están realizando ingentes inversiones para implementar la IA de manera masiva. Cuando DeepSeek aterrizó en el mercado con la promesa de realizar lo mismo que la IA de Sam Altman con muchos menos recursos, provocó un terremoto bursátil y la aparición de ejecutivos como el CEO de Microsoft alertando de que se venía un efecto Jevons y que ahora amenaza con saltar a las CPU.
Respecto a los precios, de momento sí se están produciendo ciertos avances y ya se está notando cierta tensión. Por ejemplo, Intel ya ha subido oficialmente los precios dos veces en lo que llevamos de 2026 entre un 10% y 15% según el modelo. Sin embargo, esto está muy lejos de las enormes subidas que se han visto en la memoria.
Agentes y CPU
Sin embargo, los expertos están anticipando que estas alzas iniciales son solo el calentamiento y que lo más probable es que se conviertan en el próximo epicentro de un shock de demanda. Desde Morgan Stanley comentaban en un reciente informe que “a medida que la inteligencia artificial pasa de los modelos generativos a los agentes (que pueden hacer tareas automatizadas), se producirá un cambio radical y el cuello de botella se desplazará hacia la CPU“.
Para la firma norteamericana “la capacidad de gestión de agentes añadirá entre 32.500 y 60.000 millones de dólares a una demanda de los centros de datos que ya estaba estimada en unos 100.000 millones para 2030“. Es relevante señalar que los programas de IA como los asistentes tipo ChatGPT, Claude o Gemini se basan en investigaciones desarrolladas a lo largo de la década pasada y no están optimizados para utilizar menos recursos, sino para ofrecer respuestas rápidas.
Pero, ¿dónde entra la CPU en todo esto? Básicamente, estos dispositivos ya no necesitan (que también) tanta capacidad de GPU y memoria para cálculos masivos, que es lo que se ha demandado hasta ahora para entrenar a las IA. Ahora se necesitan, además, los ‘cerebros’ del sistema junto a la potencia. Las CPU directamente se dedican a procesar las secuencias de los programas y coordinar y sincronizar los componentes del equipo. Es decir, actúan como ‘directores de orquesta’. Un rol que se verá enormemente demandado con una IA de agentes que con sus acciones secundarias saturará la capacidad de las CPU, algo que, hasta ahora, no sucedía.
Vikram Sekar, doctor en ingeniería informática, explicaba en su newsletter que ve un cambio paradigmático en la realidad del sector. “Durante casi dos años, las CPU han sido relegadas a un segundo plano en la infraestructura de la IA y las GPU fueron las que acapararon todo”. El experto insiste en que “las nuevas necesidades están provocando que rápidamente ese recurso infrautilizado se convierta en un verdadero cuello de botella que está pasándose por alto”. En la nueva era de los agentes, estos componentes serán clave”. Según sus estimaciones, la capacidad de procesamiento de las CPU representa entre el 50% y el 90% de la latencia total cuando hay cargas de trabajo con IA de agentes.
Los grandes ganadores
La gran ganadora de esta tendencia es ARM, que domina con puño de hierro el mercado de CPU gracias a sus dispositivos omnipresentes en los smartphones del mundo. Intel y AMD, los otros dos grandes contendientes, tienen un menor dominio en términos brutos, pero tienen el producto más extendido en PC y servidores, por lo que también serían grandes ganadores. Desde Morgan Stanley señalan otros ganadores secundarios como Nvidia, Micron, o ASML.
Estas empresas podrán recoger los beneficios, potencialmente, de lo que va a ser la gran llegada de una demanda que ya se está viendo en sus resultados. Intel se ha disparado desde que empezó abril más de un 60% precisamente porque los analistas empiezan a hablar del “gran renacimiento del CPU”. Las otras dos grandes empresas afectadas tienen subidas idénticas con un 40% desde finales de marzo para AMD y un 27% para ARM.
Mark Lipacis, analista de Evercore, comentaba en su última nota al respecto de la firma (el pasado viernes) que “en adelante nuestros expertos creen que las cargas de trabajo que requieren los agentes (de IA) requerirán una relación entre CPU y GPU de 10 a 1“. Lipacis señala a ARM como la gran beneficiada por su ventaja estructural, pero también a AMD e Intel.
Todavía hay margen para que nada de esto suceda y que otro nuevo giro de revolución tecnológica desplace el foco de los grandes ganadores hacia otro rincón del mercado. La memoria ha sido el último y todo parece indicar que la CPU será el siguiente, pero todavía no hay un impacto totalmente tangible. Los próximos meses serán claves e incluso las próximas horas, pues los resultados de Intel se publican este mismo jueves y ya se verán cifras sobre si realmente esa demanda desaforada está aterrizando en el sector.