Los datos contradicen el alarmismo: más empresas que usan IA han contratado personal que las que han despedido Al abaratar tareas, la IA expande el mercado de servicios profesionales y aumenta la demanda total de empleo

La IA va a quitarte el trabajo. Este es un lema permanente que ha sonado a cada paso del desarrollo de la última revolución tecnológica. La inteligencia artificial tiene el potencial de realizar tareas que actualmente realizan los seres humanos y, por lo tanto, puede hacer innecesaria su labor. Esto es algo que se está viendo reflejado en enormes rondas de despidos entre las empresas tecnológicas en las que las mismas compañías no esconden que la IA es el elemento clave. Desde Goldman Sachs hablan de unos despidos de 300 millones de puestos de trabajo a nivel global la próxima década (el 7% del total). Sin embargo, cada vez está cogiendo más tracción una idea opuesta y que parece descabellada con todos estos anuncios. ¿Y si la IA está creando más empleo del que está destruyendo y la óptica está siendo sesgada?
Esta idea choca ruidosamente con el hecho de que los primeros despidos ligados a esta tecnología los están ejecutando, precisamente, las compañías más involucradas en su desarrollo, lo que se traduce en una contradicción difícil de resolver. ¿Cómo no vamos a temer a la IA si todas las noticias que nos llegan hablan de destrucción de empleo?
Pero una cosa son los titulares y otras los datos. Y estos nos dicen que el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral es, por ahora, limitado y no necesariamente negativo. Según los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, solo un 17,9% de las empresas han usado algún tipo de inteligencia artificial en sus negocios en los últimos seis meses. Y entre las que sí la utilizan, solo un 2% han reducido plantilla por este motivo, frente al 2,3% que la han incrementado.
Aunque el dato fluctúa por sectores, ni siquiera en los sectores tecnológicos, donde el uso de la IA llega al 37,6%, hay un boom de decisiones de recorte de plantilla por la automatización: solo un 3,8% ha despedido por el uso de la IA, frente al 4,5% que ha contratado.
Usar la inteligencia artificial provoca más contratos que despidos en EEUU
Impacto en el empleo (% de empresas en sectores que más utilizan IA)
En este contexto, cada vez más voces matizan el alarmismo por un apocalipsis laboral por la inteligencia artificial. Otras lo cuestionan, al considerar que contraviene todo lo que la ciencia económica nos ha enseñado de las precedentes revoluciones tecnológicas.
Una paradoja del siglo XIX
Así lo defiende el estratega estrella de Apollo, Tornsten Slot, en una serie de informes en una misma línea: la gente está confundiendo ‘tarea’ con ‘trabajo’. “Cuando las tareas se abaratan (ya sea en tiempo o en precio) aumenta la demanda de ese puesto de trabajo no se destruye”. ¿Cómo es posible esto? El analista recurre a un principio económico muy conocido, la paradoja de Jevons. “Cuando las máquinas de vapor hicieron que quemar este material fuera mucho más eficiente en Gran Bretaña no se redujo la quema, se aumentó. El mismo patrón lo estamos viendo hoy en día con los servicios legales, la consultoría y los servicios financieros cuando el coste del trabajo profesional disminuye, el mercado potencial se expande y el número de empresas y trabajadores en el sector aumenta“.
La paradoja de Jevons nació en 1865, formulada por Willian Stanley Jevons que hizo un análisis extenso del consumo de carbón en Reino Unido. Según el economista británico antes de que Watt revolucionara el mundo con su máquina de vapor la ineficiencia en el uso de esta materia prima limitaba su uso. Si cada máquina necesita consumir menos carbón lo lógico era que el consumo de carbón caería. Sin embargo, como el carbón se volvió más rentable empresas y fórmulas que nunca se habrían planteado usarlo empezaron a incorporarlo y su demanda creció de forma exponencial. Minas, fábricas, transporte…. se convirtió en el icono de unos de los grandes saltos adelantes de la humanidad.
Este efecto sucedería en la IA hoy en día. Evidentemente, comparar la quema de carbón con las tareas cognitivas que realiza un trabajador humano puede sonar chocante, pero Slot explica que un contable, por ejemplo, tiene que realizar una serie de tareas, como revisar los libros, preparar documentación, gestionar auditorías y encargarse de las declaraciones de impuestos. Su papel sigue siendo necesario pero gracias a la IA su productividad aumenta sensiblemente pudiendo llegar realizar muchas más tareas. ¿Esto implica que al necesitar menos productos las empresas demandarán menos contables?
Pues según Apollo es todo lo contrario, al ser mucho más barato el precio de sus servicios tendrá mucho más sentido contratar un contable para todo tipo de empresas y, especialmente, podrán alzarse nuevas empresas que realizan estos servicios que antes tenían ante sí un muro de gasto inasumible. Si bien pone el ejemplo del contable, esto es algo que cree que pasará a gran escala con todo tipo de sectores, debido a que la IA provocará un impulso en numerosos frentes. https://flo.uri.sh/visualisation/28832543/embed
La IA podría generar empleo en los sectores que menos te esperas
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La IA va a quitarte el trabajo. Este es un lema permanente que ha sonado a cada paso del desarrollo de la última revolución tecnológica. La inteligencia artificial tiene el potencial de realizar tareas que actualmente realizan los seres humanos y, por lo tanto, puede hacer innecesaria su labor. Esto es algo que se está viendo reflejado en enormes rondas de despidos entre las empresas tecnológicas en las que las mismas compañías no esconden que la IA es el elemento clave. Desde Goldman Sachs hablan de unos despidos de 300 millones de puestos de trabajo a nivel global la próxima década (el 7% del total). Sin embargo, cada vez está cogiendo más tracción una idea opuesta y que parece descabellada con todos estos anuncios. ¿Y si la IA está creando más empleo del que está destruyendo y la óptica está siendo sesgada?
Esta idea choca ruidosamente con el hecho de que los primeros despidos ligados a esta tecnología los están ejecutando, precisamente, las compañías más involucradas en su desarrollo, lo que se traduce en una contradicción difícil de resolver. ¿Cómo no vamos a temer a la IA si todas las noticias que nos llegan hablan de destrucción de empleo?
Pero una cosa son los titulares y otras los datos. Y estos nos dicen que el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral es, por ahora, limitado y no necesariamente negativo. Según los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, solo un 17,9% de las empresas han usado algún tipo de inteligencia artificial en sus negocios en los últimos seis meses. Y entre las que sí la utilizan, solo un 2% han reducido plantilla por este motivo, frente al 2,3% que la han incrementado.
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En este contexto, cada vez más voces matizan el alarmismo por un apocalipsis laboral por la inteligencia artificial. Otras lo cuestionan, al considerar que contraviene todo lo que la ciencia económica nos ha enseñado de las precedentes revoluciones tecnológicas.
Una paradoja del siglo XIX
Así lo defiende el estratega estrella de Apollo, Tornsten Slot, en una serie de informes en una misma línea: la gente está confundiendo ‘tarea’ con ‘trabajo’. “Cuando las tareas se abaratan (ya sea en tiempo o en precio) aumenta la demanda de ese puesto de trabajo no se destruye”. ¿Cómo es posible esto? El analista recurre a un principio económico muy conocido, la paradoja de Jevons. “Cuando las máquinas de vapor hicieron que quemar este material fuera mucho más eficiente en Gran Bretaña no se redujo la quema, se aumentó. El mismo patrón lo estamos viendo hoy en día con los servicios legales, la consultoría y los servicios financieros cuando el coste del trabajo profesional disminuye, el mercado potencial se expande y el número de empresas y trabajadores en el sector aumenta“.
La paradoja de Jevons nació en 1865, formulada por Willian Stanley Jevons que hizo un análisis extenso del consumo de carbón en Reino Unido. Según el economista británico antes de que Watt revolucionara el mundo con su máquina de vapor la ineficiencia en el uso de esta materia prima limitaba su uso. Si cada máquina necesita consumir menos carbón lo lógico era que el consumo de carbón caería. Sin embargo, como el carbón se volvió más rentable empresas y fórmulas que nunca se habrían planteado usarlo empezaron a incorporarlo y su demanda creció de forma exponencial. Minas, fábricas, transporte…. se convirtió en el icono de unos de los grandes saltos adelantes de la humanidad.
Este efecto sucedería en la IA hoy en día. Evidentemente, comparar la quema de carbón con las tareas cognitivas que realiza un trabajador humano puede sonar chocante, pero Slot explica que un contable, por ejemplo, tiene que realizar una serie de tareas, como revisar los libros, preparar documentación, gestionar auditorías y encargarse de las declaraciones de impuestos. Su papel sigue siendo necesario pero gracias a la IA su productividad aumenta sensiblemente pudiendo llegar realizar muchas más tareas. ¿Esto implica que al necesitar menos productos las empresas demandarán menos contables?
Pues según Apollo es todo lo contrario, al ser mucho más barato el precio de sus servicios tendrá mucho más sentido contratar un contable para todo tipo de empresas y, especialmente, podrán alzarse nuevas empresas que realizan estos servicios que antes tenían ante sí un muro de gasto inasumible. Si bien pone el ejemplo del contable, esto es algo que cree que pasará a gran escala con todo tipo de sectores, debido a que la IA provocará un impulso en numerosos frentes. https://flo.uri.sh/visualisation/28832543/embed
Aumento, no sustitución
“El mercado potencial se expande y el número total de empresas y trabajadores en el sector aumentan. Esta es la principal razón por la que el número de nuevas empresas creadas cada semana está en los niveles más altos de la historia”, sentencian desde Apollo. En marzo de 2026 se crearon en EEUU unas 580.612 nuevas empresas según datos de la Oficina de Análisis Económico, la más alta de la historia después de que se produzca lo mismo en los meses anteriores. Todo ello con una guerra en marcha.
Esta idea no solo la ha defendido Apollo otros expertos como los de Boston Consulting Group. “cuando las ganancias de productividad derivadas del uso de la IA generen una mayor demanda de productos finales y el potencial de mejora sea alto, creemos que habrá necesidad de más puestos de trabajo”, comentan desde Boston Consulting Group. En ese sentido calcular que en cinco años entre el 10% y el 15% de los puestos de trabajo en EEUU pueden desaparecer tal y como lo conocemos, pero inciden en que una posible pérdida de empleos se verá compensada por un aumento de la demanda.
Según la consultora, “no es una sustitución, sino un aumento”. En su caso ponen como ejemplo uno de los grandes referentes de lo que puede ser el empleo destruido por la IA, los callcenter. Un agente de estas firmas “tiene responsabilidades variadas desde interacciones estructuradas hasta consultas en cuentas como explicaciones de sus políticas. Si bien la IA acabará con las gestiones repetitivas humanas, muchos de estos representantes pueden desempeñar funciones de mayor valor“.
Señalan también que en el sector del software, donde se están concentrando todos los despidos, la realidad es que la contratación de programadores ha aumentado, muy lejos de destruirse puestos de trabajo. Teniendo en cuenta que ahora se puede programar con IA de un modo sencillo cabría pensar que se despediría… pero la realidad no es tan sencilla.
En el primer trimestre de 2026 ha habido 81.000 despidos en el sector tech, la tercera cifra más alta desde el cuarto trimestre de 2022 (84.894) y el primer trimestre de 2023 (167.674). Por entonces, Chat GPT apenas era una demo con la que empezábamos a jugar.
El entonces y el ahora presentan una notable diferencia: en el arranque de 2026 los despidos se concentran en 86 empresas, cuando hace tres años, los empleadores que prescindieron de trabajadores oscilaron entre 475 y 586. https://flo.uri.sh/visualisation/28813699/embed
Los despidos tecnológicos se concentran en menos empresas que nunca
Trabajadores y empresas afectados
Es decir: la ratio de despidos por empresa en marzo de 2026 es la más alta de toda la serie, 950, más del triple que en el que podemos considerar el peor momento para las tecnológicas en términos de despidos. Esto apunta una duda: ¿qué están haciendo el resto de empresas de menor tamaño?
La historia es clara, la tecnología crea empleo
Los recientes despidos que se están produciendo en empresas tecnológicas y que, presumiblemente, van a llegar a otros sectores de la economía antes o después, generan lógicamente cierto rechazo de ciertos estratos de la sociedad a la inteligencia artificial. La ‘resistencia humana’ a la tecnología no es algo nuevo. La historia revela que el rechazo a los avances ha sido algo habitual, sobre todo por los sectores que se veían directamente implicados o alterados con la irrupción del ‘invento’ o del nuevo avance. Ya en 1589, la reina Isabel I de Inglaterra se negó a conceder una patente al inventor de una suerte de telar mecánico para no dejar sin trabajo a los trabajadores que usaban a diario los telares más antiguos que necesitaban varios trabajadores moviéndose al mismo tiempo.
Tales preocupaciones se aceleraron con la llegada de la Revolución Industrial. En 1772, el escritor Thomas Mortimer relató en su obra cómo las máquinas “excluirían el trabajo a miles de personas”. Otro de los momentos clave de la historia y, quizá, el más sonado de todos sucedió a principios del siglo XIX, cuando un multitudinario grupo de trabajadores textiles ingleses conocidos como los luditas destruyeron grandes cantidades de máquinas, en parte por temor a que les quitaran el trabajo. Narraciones similares han resurgido posteriormente en vísperas de cada gran avance tecnológico, recuerdan los economistas de Deutsche Bank (DB).
“Sin embargo, la historia nos dice que la tecnología no crea desempleo. Podemos ilustrar esto mirando los datos de paro a largo plazo, utilizando la media de los países del G 7. Estos datos revelan, claramente, que el desempleo ha oscilado en función de los ciclos económicos, en lugar de cualquier ola tecnológica“, sostienen los economistas de Deutsche Bank en un informe que busca arrojar luz sobre el impacto de la IA en el empleo.
Todo indica que habrá un periodo de transición con cierto sufrimiento para el empleo en los sectores afectados, pero tras un periodo de adaptación todo podría cambiar. Hace décadas, Simon Kuznets, un economista de origen ruso (nacido en la actual Bielorrusia) pero que desarrolló gran parte de su carrera en EEUU y que fue Premio Nobel de Economía en 1971, ya explicaba que durante los procesos de transformación que conlleva una revolución industrial se producen ciertos cambios en los modelos productivos de los que solo se benefician, en un principio, unos pocos individuos. Sin embargo, a medida que la sociedad se va adaptando al nuevo entorno y el capital humano va adquiriendo las habilidades necesarias para participar en el proceso productivo, la desigualdad de ingresos se reduce gracias al incremento salarial de las rentas más bajas.
Además, en esta ocasión, dada la singularidad y velocidad con la que se está implementando la inteligencia artificial (y su mejora constante a velocidad de vértigo) se cree que esta transición puede ser realmente corta. Es decir, la parte dura de la transición (la parte en la que los despidos superan a las contrataciones provocadas por la propia IA) podría ser más corta.
“Las empresas que utilizan IA tienden a crecer más rápido, ganar cuota de mercado y emprender proyectos que antes no eran rentables. Categorías enteras de productos y servicios cobran sentido de repente. Las limitaciones internas pasan de ‘no podemos permitirnos pensar en esto’ a ‘podemos probar diez versiones para el viernes’. Empíricamente, las empresas que utilizan la IA de forma más intensiva suelen ser más grandes, más productivas y, con el tiempo, aumentan su plantilla más rápidamente que sus competidores, incluso cuando ciertas familias de puestos se reducen o se transforman”, explica George Hoyem, experto en negocios y tecnología y antiguo miembro de la Junta Directiva de la National Venture Capital Association (NVCA) de EE. UU.
Este experto destaca que Occidente, precisamente, está sufriendo un invierno demográfico que necesitaba solución. “Se enfrenta a un menor crecimiento demográfico, crecientes índices de dependencia y una posible escasez de trabajadores. Menos trabajadores, más jubilados y una demanda sostenida de servicios. En este contexto, la IA se presenta menos como una catástrofe que destruye empleos y más como una fuerza estabilizadora. Quizás la IA destruya empleos a corto plazo, para luego expandir silenciosamente las fronteras de lo que vale la pena hacer”.
De este modo, la productividad impulsada por la IA permite que una fuerza laboral más reducida sostenga una economía más grande. Compensa el lastre demográfico sin que se deteriore el nivel de vida. Hace posible el crecimiento incluso cuando la oferta de mano de obra escasea.
Otro buen ejemplo que parece ir en línea con la paradoja de Jevons se está produciendo en medicina. Muchas enfermedades que hace unos pocos años o meses no se estudiaban porque ‘no eran rentables’ (costaba mucho pagar a un equipo de científicos para investigar una enfermedad que sufre poca gente), ahora pasan a ser rentables usando la IA y contratando a uno o dos investigadores (humanos), es decir, se crea empleo de calidad al mismo tiempo que se incrementa de forma notable el bienestar de ciertas personas (los pacientes de enfermedades raras) que estaban ‘desatendidas’. La reducción de costes gracias al aumento de productividad genera una mayor demanda.