Los neobancos alcanzan la madurez: 12 millones de clientes en España, rentabilidad y cada vez más productos

El sector se expande a nuevas áreas, robando cuota de mercado a la banca tradicional y con una oferta creciente de servicios

Una pantalla de un teléfono móvil, con la aplicación de Revolut.Betty Laura Zapata (Bloomberg)

A los neobancos les ha salido bigote. El puñado de proyectos surgidos en el norte de Europa hace una década para plantar cara a la banca tradicional ha ganado tamaño y empaque. Revolut, Trade Republic, N26 o Klarna ya son mucho más que una simple tarjeta o una aplicación móvil básica. Son grandes grupos paneuropeos, con beneficios millonarios y una amplia oferta de productos financieros. Solo en España, estas entidades tienen más de 12 millones de clientes. Y creciendo.

El proyecto N26 fue creado en Berlín en 2013 por dos veinteañeros, Valentin Stalf y Max Tayenthal. Dos años después, los ingleses Nik Storonsky y Vlad Yatsenko (de origen ruso y ucraniano), con 31 y 32 años, lanzaron desde Londres Revolut. Y en Múnich, también en 2015, otros tres jóvenes emprendedores en la veintena fundaron Trade Republic.

Todas estas iniciativas se basaban, en su origen, en entrar en un nicho del mercado bancario, para ir creando una base de clientes. Antón Díez Tubet, jefe en España de N26 recuerda que “tanto nosotros como Revolut vimos la oportunidad en el uso de tarjetas en el extranjero, un segmento en el que los bancos aplicaban comisiones muy altas tanto en el tipo de cambio de divisa como en la retirada de efectivo en cajeros”.

Para Trade Republic, su punto de partida fue la compraventa rápida y barata de acciones de compañías cotizadas, fondos cotizados (ETF) y criptomonedas. Otro segmento del mercado en el que la banca aplica comisiones muy altas. Con los años, el neobróker fue mutando en neobanco. Unos años antes, en 2005, el sueco Sebastian Siemiatkowski (de origen polaco) había creado en Estocolmo Klarna, como un intermediario financiero para facilitar los pagos en comercios electrónicos.

Ahora estos cuatro proyectos tienen licencia bancaria completa. Y no solo en su país de origen, o en países instrumentales —en el caso de Revolut, empezó con una ficha concedida por el Banco de Lituania—, sino en varios de los países donde operan. Klarna ya cotiza en la Bolsa de Nueva York y está valorada en 4.700 millones de dólares. Revolut podría estrenarse ese año en la Bolsa de Londres, con una valoración que se espera que alcance los 100.000 millones de dólares.

Nativos digitales

“¿Que si seguimos siendo un neobanco? Según cómo se mire”, reflexiona Ignacio Zunzunegui, el responsable de Revolut para el sur de Europa. El directivo recuerda que esa calificación se utilizaba para hablar de los nuevos jugadores que entraban en un producto financiero concreto, quemando mucho dinero en publicidad y totalmente focalizados en la experiencia digital. “Con esa calificación, ya no somos un neobanco porque tenemos 70 millones de clientes, generamos casi 2.000 millones de euros de beneficios en 2025 y damos muchos servicios, tanto a particulares como a empresas”, resume.

Ahora bien, Zunzunegui reclama la vigencia de ese espíritu innovador y rompedor de esta hornada de nuevos jugadores bancarios. “Nosotros somos nativos digitales y siempre vamos a apostar por aplicaciones superintuitivas, un modelo de negocio menos intensivo en capital que la banca tradicional, menos centrado en la captación de depósitos y la concesión de créditos, y más orientado al cobro de comisiones y planes de suscripción”. Revolut tiene ya en España seis millones de clientes. Más que ING, Abanca o Bankinter.

Aunque Revolut ya es un gigante europeo, sorprende, tal y como recuerda Zunzunegui, la ligereza de su estructura. La firma ingresó el año pasado 5.200 millones de euros (+45% respecto a 2024), con tan solo 10.000 empleados. Por comparar, Banco Sabadell está en ese nivel de ingresos, pero con el doble de plantilla. Los otros tres neobancos mencionados ya llevan varios trimestres en beneficios, y Klarna facturó en 2025 más de 3.000 millones de euros.

La metamorfosis de los neobancos ha sido paulatina, pero imparable. Pablo López, jefe de Trade Republic en España, reconstruye la transición. “En nuestro caso, empezamos a pasar de neobróker a banco en 2021, cuando logramos la licencia bancaria en Alemania. A partir de ahí, primero sacamos una tarjeta de débito y luego una cuenta corriente con la que empezamos a pagar el mismo tipo de interés que daba el Banco Central Europeo, algo inédito hasta entonces”.

En España, el gran salto llegó cuando la entidad logró en 2025 que el Banco de España le autorizara a operar como sucursal y a ofrecer cuentas corrientes con IBAN español —la matrícula que se utiliza para las transferencias—. “Para los clientes ha sido un cambio importante, porque ahora podemos ofrecerles Bizum o la conexión con Hacienda, para facilitarles la declaración de la renta”, explica el directivo. El último paso ha sido contratar a agentes para poder ofrecer un servicio telefónico 24 horas. Ya cuentan aquí con dos millones de clientes.

Otra gran metamorfosis es la de Klarna. Su responsable en España, Carlos Íñiguez, explica que ya son un banco con licencia completa. “Además de seguir siendo una plataforma que permite fraccionar los pagos, desde 2024 ofrecemos una cuenta de ahorro y, más recientemente, una tarjeta de débito”. La firma trabaja con más de 31.000 socios comerciales, incluidos Meliá, Decathlon, Mango o Wallapop.

A todos estos jugadores les ha salido un competidor español. O casi. Se trata de MyInvestor, un banco digital con ficha bancaria concedida por el Banco de España. La entidad, fundada en 2017, está controlada mayoritariamente por el banco andorrano Andbank —de hecho, su creador, el oscense Carlos Aso, es ahora consejero delegado del grupo— y participada por Axa España, El Corte Inglés y varias familias adineradas españolas.

La historia de MyInvestor también es la de una profunda mutación. En 2017 surgió como una plataforma de distribución de fondos indexados de bajo coste. Pero el proyecto no llegaba a tirar. Así que, aprovechando la ficha bancaria en España de su matriz, empezaron a vender hipotecas baratas, logrando un éxito absoluto. A partir de aquí, la filial logró su propia licencia bancaria plena y empezó a ampliar y ampliar servicios. A cierre de 2025 tenía una cifra de negocio de 14.000 millones de euros, y cuenta con 750.000 clientes. Como sus primos europeos, ya no solo se dedica a quemar caja, sino que genera beneficios. 3,15 millones de euros. Y subiendo.

La transformación hormonal sigue en marcha. Los antiguos neobancos siguen ganando masa muscular. Su gran reto será atender a una cada vez más extensa base de clientes, con máxima excelencia y una estructura relativamente fina. Lidiar con las trabas regulatorias. Entrar de lleno en la vida adulta. Algunos caerán. Otros caerán en la morosidad. Y otros pueden convertirse en los primeros campeones europeos, con una cuota significativa en varios de los grandes mercados del Viejo Continente. La suerte está echada.

Vía:https://cincodias.elpais.com/