La Comisión Europea plantea ayudas para cubrir la subida de carburantes y fertilizantes

  • Bruselas quiere dar un importe limitado para cada tipo de empresa y así agilizar el proceso
  • Propondrá ampliar del 50 a cerca del 80% las ayudas para la industria electrointensiva
  • Estudiará, caso por caso, la posibilidad de imponer un tope al gas para producir electricidad
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Foto: Europa Press

La Comisión Europea ultima un nuevo marco temporal de ayudas de Estado para amortiguar el golpe económico de la crisis de Oriente Medio sobre los sectores más expuestos de la economía.

Bruselas ha remitido ya a los Estados miembros un borrador para consulta con el que pretende habilitar medidas excepcionales centradas sobre todo en la agricultura, la pesca, el transporte por carretera y el transporte marítimo, además de abrir la puerta a un mayor respaldo a la industria electrointensiva para afrontar la factura eléctrica.

La Comisión aspira a adoptar el llamado Temporary Crisis Framework antes de finales de este mes -previsiblemente tras el próximo Consejo informal-, tras recabar en los próximos días la posición de las capitales.

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La propuesta, según el documento remitido por Bruselas, permitiría a los Estados cubrir parte del aumento del precio de los combustibles o de los fertilizantes frente a los niveles previos al 28 de febrero. Además, plantea un esquema simplificado para conceder un importe limitado de ayuda por empresa, lo que permitiría a las administraciones apoyarse en estadísticas sectoriales en lugar de realizar un seguimiento individual de los consumos reales. Con ello, la Comisión intenta compatibilizar rapidez de ejecución y control administrativo en un contexto de urgencia.

El segundo gran eje del borrador afecta a la industria electrointensiva. Bruselas plantea elevar la intensidad máxima de las ayudas para compensar costes eléctricos de forma temporal dentro del Clean Industrial Deal State Aid Framework (CISAF), el marco de ayudas adoptado el 25 de junio de 2025. Ese marco está vigente hasta el 31 de diciembre de 2030, pero Bruselas propone ajustarlo para responder al nuevo episodio de tensión de precios energéticos y podría pasar del actual límite del 50% a un 80%.

La Comisión admite así que la agenda verde e industrial no puede desligarse del factor seguridad de suministro. No se trata solo de descarbonizar, sino de evitar que un nuevo shock exterior erosione aún más la posición competitiva de la industria europea frente a Estados Unidos o China. Esa preocupación ya había aflorado en la reunión del Eurogrupo del 27 de marzo, cuando los ministros analizaron el impacto de la crisis de Oriente Medio, insistiendo en que cualquier respuesta debía ser focalizada, temporal y eficaz.

Tope al gas

El borrador va incluso un paso más allá y deja abierta la posibilidad de que la Comisión examine caso por caso medidas temporales adicionales, incluidas eventuales subvenciones al coste del gas destinado a la generación eléctrica, siempre sujetas a determinadas condiciones.

Esa mención es especialmente relevante porque reabre el debate sobre fórmulas de intervención en el mercado eléctrico para contener el efecto de los combustibles fósiles sobre el precio final de la luz. Para países como España, que ya defendieron en la crisis anterior mecanismos extraordinarios para desacoplar parcialmente el gas del mercado eléctrico, esa puerta puede resultar significativa, aunque a estas alturas la reducción de la dependencia del gas de la que ha hecho gala el Gobierno ya alejaría la medida en el corto plazo.

El trasfondo del movimiento comunitario remite además a la crisis energética de 2022 y 2023. En su nota al Eurogrupo, la propia Comisión advertía de que muchas de las medidas aprobadas entonces fueron demasiado amplias y poco selectivas, con un coste fiscal muy elevado y una eficacia desigual. Por eso ahora se insiste en que cualquier alivio a corto plazo debe ser temporal, compatible con la descarbonización, prudente desde el punto de vista presupuestario y, sobre todo, concentrado en los hogares y sectores más vulnerables. Bruselas no quiere repetir una nueva ronda de ayudas generalizadas que alivien de forma inmediata, pero disparen el gasto público y, por ello, alertó de la rebaja de impuestos a los carburantes en España.

Agricultura, pesca, transporte por carretera y transporte marítimo de corta distancia concentran su exposición al combustible y cuentan con menos margen para trasladar de forma inmediata los sobrecostes al precio final sin tensionar cadenas de suministro o alimentos.

Con todo, la iniciativa también vuelve a poner sobre la mesa la distinta capacidad fiscal de los Estados miembros. Cada vez que Bruselas flexibiliza las ayudas de Estado, reaparece el riesgo de que los países con más margen presupuestario puedan proteger mejor a sus empresas que aquellos con cuentas públicas más tensionadas. La propia Comisión subraya en su análisis económico que el contexto fiscal sigue siendo complicado, con deuda y déficit todavía elevados en varios Estados y con presión adicional derivada del aumento del gasto en defensa y del encarecimiento de la financiación soberana.

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El próximo Consejo informal tiene previsto abordar el complejo contexto geopolítico actual y la respuesta de Europa, con especial atención a la guerra de Rusia contra Ucrania -con una intervención del presidente Volodímir Zelenski- y a la escalada de tensiones en Irán. En este ámbito, los líderes debatirán cuestiones como la desescalada, la seguridad, la libertad de navegación y el impacto económico del conflicto, especialmente el encarecimiento de los combustibles fósiles. La reunión servirá para avanzar en las discusiones sobre el próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034). El programa incluye también un encuentro con socios regionales de Oriente Medio para intercambiar puntos de vista sobre los desafíos comunes y posibles vías de cooperación. En conjunto, la cita se plantea como un momento clave para coordinar la respuesta europea a las crisis actuales, revisar decisiones previas -especialmente en energía- y avanzar en los presupuestos.

Vía: https://www.eleconomista.es/