El ‘trampantojo sureño’: los mercados se enamoran de España pero la economía esconde tres espejismos

  • La euforia inversora choca con una demografía adversa, una baja productividad y un mercado laboral muy débil
  • Mientras la bolsa y el bono se dispara, España está a la cola de la OCDE en productividad, empleo juvenil y educación
  • El poder adquisitivo de los ciudadanos se ha estancado, y eso sin contar las trampas en la inflación y la presión fiscal
La economía española tiene serias grietas que los mercados no quieren ver. Foto: Dreamstime

España ha sido la estrella más brillante de una Europa apagada. El país ibérico ha sido el gran motor de crecimiento de una región cargada de dudas y donde la industria todavía está lastrada por una menor demanda y mayores costes. No en vano en 2024 el crecimiento de esta nación supuso en 2024 el 40% de todo el aumento del PIB de la eurozona al despegar un 3,2% frente al 0,9% de la región. Misma dinámica en 2025 pues la OCDE espera un avance del 2,9% para el país y del 1,3% para la Eurozona. El país ibérico ha sido el líder de una tendencia más general con los países del sur del continente vibrando mientras los del norte se quedan ‘atascados’. Esto ha tenido su reflejo en la renta variable, pues estos mercados han encontrado enormes rentabilidades superando a buena parte del resto de los selectivos. Sin embargo, los analistas temen que la ola de optimismo sea demasiado grande y que tanto economistas como inversores hayan olvidado las grandes fallas detrás del ‘éxito sureño’. Un ‘olvido’ que puede tornarse en pérdidas en muchos casos.

Así lo indican los analistas de Ossiam, una firma afiliada de Natixis IM. Según Patrick Artus, consejero económico de la empresa, dice que tanto en el mercado de bonos como en la renta variable “está claro que los inversores se han vuelto mucho más optimistas sobre la situación económica, financiera y fiscal de España e Italia”. Sin embargo, “aunque se esté dando una mejora en la situación presupuestaria y, en el caso de España, una fuerte crecimiento, creemos que se está ocultando el hecho de que ambos países padecen numerosos problemas estructurales”.

Este sentimiento tan diferenciado ‘norte-sur’ se ha visto de forma muy clara en los mercados. Empezando por la renta variable, si bien ha sido un año bueno para el continente, con el EuroStoxx 50 avanzando un 17,58% o las bolsas de París y Fráncfort alzándose con un 10,11% y 22% respectivamente, al sur de los Pirineos y de los Alpes hay una fiesta bursátil. El Ibex 35 se ha coronado este 2025 con alzas superiores al 48% y el FTSE MIB italiano ha hecho lo propio un 31%. En la renta fija el optimismo también ha estado presente con una prima de riesgo (diferencia con la rentabilidad alemana, la referencia) desmoronándose 27 puntos y ya quedándose en los 42 en el caso de España. En el caso de Italia el desplome ha sido de 52 puntos y ya está en los 64.

Los grandes problemas que el mercado no ve

Ahora bien, ante esta ‘euforia’ que compran los inversores, apoyada principalmente por el crecimiento económico, hay tres grandes fallas que están pasando por alto. En primer lugar, una demografía traicionera y destinada a constreñir estas economías ante un rápido envejecimiento. En segundo lugar, una productividad estancada y cada vez mayor con respecto a otros países. En último término, un mercado laboral y un sistema educativo que actúan como un verdadero abismo con otras economías y que dan síntomas realmente preocupantes.

Uno de los principales factores que están afectando a España es la demografía, concretamente, el envejecimiento acelerado que sufre la población y que amenaza a la economía. “Ambos países están viviendo un envejecimiento muy significativo que sólo se compensa parcialmente con la inmigración”, comenta Artus.

La productividad apenas repunta desde 2010

Además del envejecimiento, España tiene un problema de productividad. La cuestión de la productividad no es única en España, ya que toda la zona euro mantiene un crecimiento muy bajo en los últimos años, un estancamiento del que no escapa el bloque en su conjunto. Si bien el caso de Italia es más grave que el de España, nuestro país también ha experimentado un crecimiento muy lento de la productividad laboral desde el año 2010: el crecimiento en este indicador ha sido de poco más del 10% en los últimos 15 años, un reflejo del problema al que enfrenta la economía española, que cada vez es menos competitiva en este frente si se compara con otros países del mundo.

Vía:https://www.eleconomista.es