¿Qué es el euro digital y por qué quiere introducirlo ahora el BCE?

  • El euro digital no es una criptodivisa y probablemente no usará blockchain
  • Es una forma de mantener la primacía del euro como método de pago

Desde un punto de vista económico, la forma más sencilla de comprender al novedoso euro digital es imaginar que es exactamente lo mismo que el dinero en efectivo, pero en electrónico. Esto ha generado cierta controversia, puesto que podría parecer un primer paso para acabar con el dinero en efectivo, sobre todo ahora que los tipos de interés negativos están cerca de tocar suelo sin haber logrado una transmisión perfecta de la política monetaria. Sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) ha desmentido categóricamente que la intención sea poner fin al dinero en efectivo.

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¿Qué es el euro digital?

El euro digital no es una nueva divisa, ni un criptoactivo, ni siquiera dinero bancario. Aunque para el consumidor de a pie no existe diferencia alguna cuando paga con euros en metálico o con tarjeta, la diferencia es importante a la hora de analizar estos movimientos de millones de consumidores en los agregados monetarios y en los balances de los bancos. El dinero en efectivo forma parte de la base monetaria (el dinero más puro), mientras que el pago con tarjetas o dinero electrónico es parte de la oferta monetaria, dinero creado por los bancos comerciales. El euro digital será como el efectivo, un dinero puro, público, creado y guardado en el banco central.

El euro digital pondrá a disposición de todo el mundo un dinero electrónico ‘público’, permitiendo a la gente abrir una cuenta directamente con el banco central, sin intermediarios. Hoy, solo los bancos privados (y otras instituciones financieras) tienen acceso a ese tipo de dinero electrónico a través de las reservas que guardan en el banco central y por las que pagan una penalización del -0,5%, los célebres tipos de interés negativos.

El Banco Central Europeo ha publicado una serie de detalles en los que intenta argumentar la necesidad de implantar el euro digital. La nota explica que en la zona euro ya existe una variedad de opciones cuando se trata de pagos realizados por minoristas: el dinero del banco central en forma de efectivo, dinero gestionado por los bancos privados, por ejemplo, a través de los depósitos, y dinero digital no bancario (como las tarjetas de pago). Pero no existe dinero digital o electrónica emitido por el banco central y accesible para todos.

¿Por qué introducir el euro digital?

-El efectivo se usa cada vez menos. El euro digital puede ser un buen complemento (quizá sustituto en el largo plazo) para mantener el uso del dinero más puro. El BCE explica que la zona euro carece de una moneda digital emitida por el banco central y que se pueda utilizar para todas nuestras transacciones diarias, incluso en el comercio electrónico. «Un euro digital llenaría este vacío: sería una forma electrónica de dinero del banco central accesible a todos los ciudadanos y empresas; en otras palabras, un equivalente digital de los billetes en euros. Proporcionaría acceso gratuito a un medio de pago digital sencillo, seguro y sin riesgos, aceptado en toda la zona del euro. En la era digital, preservaría el bien público que el euro proporciona a los ciudadanos europeos».

Christine Lagarde, presidenta del BCE ha asegurado de forma rotunda que el euro digital no viene a sustituir al efectivo, pero lo cierto es que a primera vista podría parecerlo. Jörg Krämer, economista jefe de Commerzbak explica que será como usar dinero del dinero del banco central. «Hasta ahora, el dinero del banco central solo ha existido en forma de saldos de los bancos privados en sus cuentas con el banco central y como efectivo (billetes) en manos de hogares y empresas. Por tanto, el dinero del banco central representa un derecho de los bancos y otras instituciones contra el banco central (para el BCE es un pasivo)».

Esto no debe confundirse confundirse con los saldos que tienen las personas y las empresas privadas en las cuentas de sus bancos comerciales, que en su mayoría están formadas por ‘dinero’ creado por la banca a través del multiplicador monetario. Por eso, si un día un grupo nutrido de personas les diese por sacar miles de millones de euros en efectivo y guardarlos bajo el colchón, la banca podría tener un serio problema.

-Una política monetaria más eficaz en el futuro. Esta cuestión está totalmente relacionada con la anterior. En la actualidad, los bancos y los inversores pueden vadear los tipos negativos del BCE transformando su liquidez en efectivo (también tiene un coste de almacenamiento), si el euro digital sustituye al efectivo y todo el dinero puro se encuentra en el BCE, sería mucho más difícil evitar los tipos negativos, lo que a su vez permitiría una transmisión más perfecta de la política monetaria.

«El efectivo limita la capacidad del BCE para imponer tipos de interés de penalización superiores a los costes de almacenamiento y seguro del dinero en efectivo. Sin embargo, si en algún momento el uso de efectivo se redujera drásticamente, el BCE podría utilizar los tipos negativos sobre los euros digitales para permitir tipos de interés significativamente negativos. Desde el punto de vista del BCE, esta opción es atractiva porque, ante el descenso del tipo de interés real de equilibrio (tipo de interés natural), podría necesitar un tipo de interés nominal más negativo para impulsar la economía en una recesión. Muchos economistas anglosajones consideran esto como una gran ventaja del dinero digital del banco central», Jörg Krämer.

-Mantener la primacía del euro. Por otro lado, esta innovación del BCE busca mantener la primacía del euro como forma de pago ante la irrupción de nuevos tipos de ‘dinero’ y métodos de pago que están restando cada vez más peso a los pagos en efectivo, que a la postre son los únicos pagos realizados con dinero puro creado por el banco central. «Un euro digital garantizaría que, incluso en una situación en la que haya una rápida digitalización en el mundo de los pagos, el dinero soberano siga siendo el núcleo del sistema de pagos europeo. Esto contribuiría a la inclusión financiera. También nos protegería del riesgo de que un medio de pago digital público o privado emitido y controlado desde fuera de la zona del euro pudiera desplazar en gran medida a los medios de pago nacionales existentes», sostiene la nota del BCE.

-Aportar simplicidad a los pagos digitales. El BCE asegura que el euro digital se diseñará para ser fácil de entender, fácil de usar y fácil de transferir. Independientemente de sus características o la tecnología en la que se base (esto es importante), las personas de todos los estratos de la sociedad deberían poder utilizarlo en su vida diaria. Como señala Krämer, «digital no quiere decir que use una tecnología específica como blockchain (que se suele usar con las criptodivisas como bitcoin). Los bancos llevan usando el dinero del banco central durante mucho tiempo en la medida que pueden transferir saldos de un lado a otro con sus cuentas del banco central de forma electrónica. La innovación clave del euro digital es que los ciudadanos y las empresas también podrán hacerlo en el futuro».

-Aumentar la privacidad en los pagos digitales. Este objetivo se lograría gracias a la participación del banco central, que a diferencia de los proveedores privados de servicios de pago, no tiene intereses comerciales relacionados con los datos del consumidor, o al menos eso es lo que dice el BCE.

No obstante, este proyecto aún se encuentra en ciernes y quedan muchas preguntas por responder. ¿Cómo se accederá a este euro digital? ¿Se les permitiera a los ciudadanos abrir directamente una cuenta digital en el BCE? ¿Se aplicaría a esta cuenta bancaria el tipo de facilidad de depósito negativo del -0,5%? ¿Supondrá una amenaza para el papel intermediador de la banca tradicional?

En resumen y a falta de responder todas esas preguntas, el euro digital seguiría siendo un euro, solo que en forma digital. Es el sustituto perfecto del dinero en efectivo, pero el BCE asegura que no es el objetivo de este proyecto: ofrecer una alternativa a las monedas y billetes, dar mayor seguridad, aumentar la simplicidad de los pagos digitales y competir en igualdad de condiciones con los nuevos activos digitales son los objetivos ‘oficiales’ del euro digital.

Vía: https://www.eleconomista.es