- El encarecimiento eleva un 0,4% la salida de profesionales a otras regiones

El aumento de los precios de la vivienda ya condiciona los desplazamientos de trabajadores dentro del país. Las provincias que tradicionalmente han generado más puestos de trabajo y por ello, han atraído un mayor número de profesionales de otras regiones del país o trabajadores extranjeros, son también las que han anotado un mayor incremento de los precios de la vivienda en su territorio. Este proceso está dificultando la cobertura de vacantes en los sectores más necesitados, dado que una parte cada vez más relevante de ellos se lo piensa dos veces antes de aceptar un empleo en una provincia donde tendrá que dedicar un mayor porcentaje de su salario al pago de la vivienda.
Un informe elaborado por el Banco de España en puso cifras a este fenómeno. “Las estimaciones indican que un aumento del 1% en el precio real medio del alquiler de vivienda en las provincias típicas de destino de los migrantes internos e internacionales reduce en un 1,8% los flujos dentro de España y en un 5% los flujos migratorios hacia España” advierten los economistas. Es decir, que por cada punto en el que crecen los precios de la vivienda la llegada de trabajadores de recorta en casi el doble, al tiempo que el incremento de los precios de la vivienda impulsa en un 0,4% la salida de trabajadores que tienen origen en estas provincias hacia otros puntos de España.
Los problemas de acceso a la vivienda están colocando trabajadores allí donde pueden hacer frente a ese gasto, no donde son más necesarios, lo que tiene implicaciones para la economía del país. Los economistas del organismo supervisor analizaron el periodo 2014-2024 y concluyeron que el alza de los precios del alquiler “habría modificado la asignación de los flujos migratorios entre provincias, el volumen total de la movilidad interna entre provincias y la llegada de inmigrantes hacia España”.
La investigación académica ha advertido que este proceso puede restar productividad en tanto que los precios de la vivienda crecen más en las zonas más productivas (donde se suelen pagar salarios más altos y puede asumirse un coste mayor). Por ello, su canalización hacia regiones con un índice menor de productividad recorta la productividad agregada del país. En paralelo, también se suele apuntar a que la concentración de trabajadores en una misma zona (el efecto aglomeración) sirve como impulso a la productividad y al salario de los profesionales, por lo que una menor llegada de trabajadores a los principales polos del país limitaría este efecto potencial.
Al medir el efecto sobre una provincia concreta, el Banco de España demuestra que un aumento de un punto porcentual en el precio del alquiler reduce en un 0,6% los flujos de trabajadores que están en otros puntos del país hacia esa provincia. “Estos resultados sugieren la existencia de un proceso de reasignación relativa en el territorio de los flujos migratorios entre provincias españolas asociado al crecimiento diferencial de los precios de alquiler”. Lo que significa que la vivienda ha actuado en los últimos años como un factor que reduce la atracción de talento de otros puntos del país y extranjero.
Las estadísticas de contratos que elabora el SEPE así lo reflejan también. En 2025 Cataluña pasó por primera vez a emitir más trabajadores de los que recibe, con un balance negativo de 8.000 contratos al año, mientras que la Comunidad de Madrid se mantiene a la cabeza de la tabla como el territorio que más profesionales atrae, por el efecto capitalidad. Si bien, otras regiones como la Comunidad Valenciana han mitigado su papel emisor en los últimos años, hasta el entorno de los -30.000 . Las islas, por su parte mantienen su atracción a nivel agregado, especialmente las Islas Baleares.
Madrid se mantiene como principal receptora de trabajadores
Saldo de contratos con movilidad interautonómica
A lo largo del último año, se firmaron más de 2,5 millones de contratos de trabajo que conllevaban un cambio de provincia por parte del trabajador y más de 1,8 millones que motivaron una mudanza de comunidad autónoma. “Los contratos con desplazamientos interprovinciales han aumentado un 4,6% mientras que los desplazamientos interautonómicos lo han hecho en un 5,08%” explicaba el Servicio Público de Empleo Estatal en el último informe disponible. Así, la tasa de movilidad cerró el año en un 16,56%, una cifra que supera en tres puntos a la anotada en 2016 que superan ampliamente territorios como La Rioja con un 29% o Castilla-La Mancha con un 24,2%.
Al margen del efecto que tienen los precios de la vivienda y que el SEPE no mide, la propensión de los trabajadores a cambiar su lugar de residencia para aceptar un empleo ha sido siempre limitada, lo que pone a prueba la capacidad de las empresas para cubrir sus puestos de trabajo. “La insuficiencia de candidatos disponibles, la falta de experiencia profesional y el déficit de competencias técnicas constituyen las causas más frecuentes, aunque en determinadas actividades también influyen las condiciones laborales, el relevo generacional, la movilidad geográfica y otros factores asociados al funcionamiento del mercado de trabajo” apunta el SEPE, asegurando que es un problema estructural.
Tampoco todos los trabajadores se mueven en la misma medida. De acuerdo con las estadísticas de 2025 hay muchos más movimientos entre provincias que entre comunidades autónomas y en ambos los hombres llevan la delantera, ya que firman dos tercios de los contratos con movilidad. También son más frecuentes entre los jóvenes, los menores de 30 años firman el 40% de los contratos que implican cambiar el lugar de residencia. En cambio, en materia de formación no hay un patrón claro, el 45% son suscritos por trabajadores con estudios primarios, pero la presencia de personas con estudios superiores también resulta relevante. “Las tasas de movilidad se concentran en los polos”.